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Una Mente Maravillosa (A Beautiful Mind)

Publicado en Cinema, Varios el Septiembre 3, 2008 por M@Rí@

A Beautiful Mind es una espléndida obra cinematográfica ganadora de 4 Oscar de la Academia (mejor película, director, actriz de reparto y guión adaptado), dirigida por Ron Howard y producida por su fiel colaborador Brian Grazer.

En esta apasionante trama, el actor Russell Crowe interpreta de una forma magistral a John Nash, brillante matemático quien, al borde del reconocimiento internacional, se ve repentinamente implicado en una misteriosa conspiración. Ahora, sólo su dedicada esposa (Jennifer Connelly) puede ayudarle en su sobrecogedora historia de coraje, pasión y triunfo.

Una Mente Maravillosa ofrece la perspectiva de un genio que se descubre a sí mismo. Su enfermedad había quedado sepultada a lo largo del tiempo por la falta de contacto con la sociedad que le rodeaba. El personaje al que representa, John Nash, es real. Nació en 1928 y recibió el Premio Nobel de Economía en 1994 por sus aportaciones a la Teoría de Juegos y los procesos de negociación. Dicha teoría consiste en utilizar modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados juegos) y llevar a cabo procesos de decisión.

La interpretación de Russell Crowe resulta excelente, sacando a relucir al joven solitario con una enorme capacidad intelectual que fue el mismísimo Nash, así como con sus mismas dificultades para relacionarse.

El tema principal de tal éxito televisivo abarca la locura del protagonista y profundiza en sus emociones, su personalidad y el desarrollo de su vida.

Conclusión: es una película más cuyo actor principal está enfermo y se siente incomprendido pero se diferencia de las demás producciones gracias a la fuerza con la que entra en el corazón de los espectadores, conmueve, pone los pelos de punta e incluso hace llorar. Su mayor tesoro: el diálogo. Su arma letal: Russell Crowe.

M@Rí@

Zohan: Licencia para Peinar

Publicado en Cinema, Varios el Septiembre 2, 2008 por M@Rí@

Surrealismo y humor sin límite son las características principales de esta película. El género Comedia ha resurgido con todo su esplendor de la mano del director Dennis Dugan y del actor Adam Sandler, quienes también han desarrollado otros filmes de la misma calaña, como son Happy Gilmore o Un papá genial.

Queda demostrado que no se puede esperar otra cosa de estos artistas que no sea la risa fácil, lo absurdo y el sin sentido, dosis muy agradable de recibir de vez en cuando entre la actual carrera por conseguir un cine excesivamente cargado de dos tendencias: terror o acción, acompañados de miles de efectos especiales cada vez más difíciles de asimilar.

Zohan llega a la gran pantalla para, básicamente, hacerte descojonarte. Lo mejor es que lo consigue. A medida que se desarrolla la trama vas encontrando nuevos motivos para reírte.

No falta el típico trasfondo tierno y con un objetivo que es el que permite llevar a cabo tal historia. Zohan es un antiterrorista israelí que, al cabo de múltiples éxitos, solo desea comenzar una nueva vida en la que poder cumplir su sueño: ser peluquero.

La cualidad más llamativa de esta obra es la cómica forma de ofrecer el conflicto palestino-israelí, ese que nos trae día tras día un sinfín de muertes. Pues bien, los actores se encargan de mostrar a las claras lo brutalmente necias que resultan unas luchas tras otras, el desprecio, el orgullo y, sobre todo, la cantidad de sangre que se ha derramado y que queda por derramar a causa de un problema entre personas que, al fin y al cabo, se encuentran puerta con puerta. Este aspecto es la parte humanitaria de la película, la que enseña algo sobre el mundo que nos rodea y lo ridiculiza gracias a la libertad cinematográfica.

Así pues, la nueva producción de Dennis Dugan ofrece un divertido espectáculo apto para todas las edades que merece la pena ver para, sobre todo, pasar un buen rato y, en un plano secundario, para conocer un poco más sobre el panorama bélico oriental.

M@Rí@

Acoso

Publicado en Cinema, Varios el Agosto 29, 2008 por M@Rí@

(Contiene Spoilers)

…sexual. Michael Douglas y Demi Moore. No tiene desperdicio.

Se trata de una obra de final predecible cuyo desarrollo va intrigando al espectador cada vez más a medida que transcurren los hechos.

Empieza con la clásica muestra de una familia feliz: padre, madre, hijo e hija, todos atractivos. Tom Sanders (Douglas) está a punto de conseguir un alto puesto profesional que los haría ricos. Naturalmente, surge el problema: Meredith Johnson (Moore). Tal nombre ya implica cierta influencia: apellido común y nombre de pila bonito y sensual. Todo concuerda con la imagen de una mujer explosiva, inteligente y con mucha labia.

Este bellezón se encargará de perturbar por completo la tranquila vida de Sanders, de forma que, además de quitarle la vicepresidencia, llegue a invitarle una copa y acabe maldiciéndolo por no meterle el pene donde debía. La escena provoca un gran interés y está muy bien situada en la película, ya que introduce enseguida, apenas al principio del filme, una situación de la que se quiere saber el desenlace, un aprieto para el protagonista que engancha y excita. La misma portada de la carátula ofrece sabiamente al público uno de los actos más calientes de ese momento pasional.

Siguiente paso: manipulación, extorsión y chantaje. Meredith le acusa de acoso sexual cuando, claramente, ella ha sido la cerda, porque no merece otro calificativo. Comienza una serie de pasos en busca de la demostración de la verdad en la que se mezclan reuniones, abogados defensores, la mujer de Sanders (Caroline Goodall)…

Su esposa, dicho sea de paso, es una persona algo complicada de definir. No sabría decir si es de personalidad típica o atípica. Se caracteriza por un apoyo incondicional hacia el marido, por encima de la mini-felación que le hizo Meredith. Una gran mujer…

En la primera reunión, en la que se cuentan las versiones de lo sucedido, de la escena candente, la abogada de Sanders ya deja en cierto modo en ridículo a la farsante señorita Johnson, aludiendo inteligentemente a la botella que tomaron, la cual no se vendía en un radio de 800 kilómetros y demostraba que ella lo tenía preparado, por lo que no se trató de un encuentro espontáneo.

Se suceden unas pocas asambleas entre las que se descubren encerronas, trampas para dejar de incompetente al protagonista, pero este las va superando gracias a la recuperación de archivos. Vídeos, grabaciones… Los sistemas informáticos toman relevancia en esta obra. Se aprecia la fascinación por la realidad virtual, a través de la cual entras en otro mundo con sus tres correspondientes dimensiones, pasas tú mismo la información con las manos… Sorprendente.

Evidentemente, Meredith Johnson acaba humillada públicamente y aún así se impone ante Sanders (que, por cierto, es su ex-novio de hacía a saber cuánto) diciéndole que ella había ganado, que le había engañado y le habían ofrecido ya varios altos cargos. Sanders responde con un simple: “quizás sea yo el que te tendió la trampa”. O algo parecido. Zas, en toda la boca.

M@Rí@

Marnie, la ladrona (Alfred Hitckcock)

Publicado en Cinema el Agosto 21, 2008 por M@Rí@


Lo reconozco, soy un principiante y todavía no he visto todas las películas que me gustaría. Me quedan muchas de Hitchcock que ver y para seguir con mi “instrucción” ayer me vi Marnie, la Ladrona.

En esta ocasión se nos presenta a un Hitchcock interesado de nuevo por el (desfasado?) psicoánalisis, con unos actores que no son los suyos y llevándolo todo a buen puerto con su saber hacer. A buen puerto porque el rodaje según he leido fue bastante accidentado; para el papel de Marnie tenían contratada a Grace Kelly, actriz fetiche del director, pero por el alto cargo que esta ocupaba (o iba a ocupar, no sé) no pudo hacer el papel y se lo tuvo que dejar a la actriz de los pájaros. Sin embargo más que a Grace Kelly yo echo en falta a un buen Cary Grant que cubra el puesto de Sean Connery, y precisamente creo que a Hitchcock le pasó lo mismo durante el rodaje: que no se sintió cómodo con los actores principales y que por eso no convirtió Marnie, la Ladrona en un clásico.

A esta sernsación también tenemos que unir el hecho de que el material con el que trabaja Hitchcock es un regularcillo: un Sean Connery riquito saca de su trauma a una (desagradable) Tippi Hedren con unos simplísimos trucos de psicoanalista de manual. Si este material lo hubiera tocado (casi) cualquier otro director se habría convertido en un panfleto aburrido y anticuado, pero señores, hablamos de Hitchcock.

El buen saber hacer del director dota de mucha coherencia al guión y ofrece una buena tanda de madres obsesivas, cierta sexualidad ecubierta y ese humor tan sutil que destila en muchas ocasiones.

Es inevitable comparar la película que nos ocupa con Recuerda, donde también se toca el tema del psicoanálisis pero desde un punto de vista mucho más inocente. Mientras que en Recuerda es Gregory Peck quien está amnésico e Ingrid Bergman llevada por el amor le ayuda; en Marnie hablamos de la chica amnésica que se ve ayudada contra su voluntad por un hombre que está obsesionado por ella y por su sexualidad más que ayudarla por amor.

En fin, Marnie la Ladrona no es un gran clásico de Hitchcock, pero sí una película remarcable fuera y dentro de su filmografía a pesar de que haya podido quedar un poco desfasada por el tema del psicoanálisis y tal.

Puntuación: ****

LTP.

Heath Ledger: ¿El mejor Joker?

Publicado en Cinema, Varios el Agosto 18, 2008 por Overseer

El redactor de este post no tiene la menor duda de ello, el mejor.

Este es un artículo de opinión y, como tal, la voy a expresar en función de mi admiración por el mundo del comic y los superhéroes y no me voy a dejar influenciar por la corriente mitificadora del malogrado Heath Ledger que, independientemente de su papel en films como “Destino de Caballero” o “Brokeback Mountain” (alabados por la crítica), nunca ha sido un actor muy seguido por este que os escribe.

Bien, empecemos por los aspectos externos a la interpretación. ¿Qué despiadado psicópata pasaría tres horas al día maquillándose, perfilándose ojos y labios justo antes de sembrar el terror en la ciudad de Gotham?

Cuando poco después de empezar “The Dark Knight” vi la imagen de ese imponente criminal con cicatrices, maquillaje esparcido por toda la cara y con un vestuario acorde a su papel, entendí por qué Jack Nicholson (Sin analizar interpretación) me parecía un simple e inocente payaso.

Vale, el Joker de Tim Burton debía tener un toque especial, pero no me nieguen que parecía sacado de la colección Primavera-Verano de Ágatha Ruiz de la Prada.

En cuanto al aspecto interpretativo, Heath Ledger lo borda. Desde que era pequeño he estado leyendo comics, viendo series y películas de Batman y he de decir que con veinte añitos me acongojé al pensar en encontrarme a este supervillano por la calle. En “El Caballero Oscuro“, el álter ego de Bruce Wayne ha encontrado al fin a su verdadero antagonista, un Joker al nivel que se merece.

Ledger transmite al espectador un nerviosismo constante utilizando una sonora mueca con la boca desde su primera aparición que, personalmente, me sacó gratamente de quicio.

Porque ese es Joker, un personaje molesto tanto para héroes como para villanos. Un incordio, un ser que está/es tan loco como perspicaz, alejado de ser el hermano malvado de Ronald McDonalds (lo siento Jackie).

Álex.

Más extraño que la ficción

Publicado en Cinema el Enero 30, 2007 por ard101

Tras un exámen cabrón y muchas horas de memorizar pequeños datos entre inútiles y curiosos, uno se siente algo vacio, cansado. Exhausto. Hasta los cojones, quiero decir. Y nada mejor que una escapada al cine para eludir preocupaciones y evadirse de la realidad. Ya puestos a ello, me dije, alguna película sencilla, una cinta que no requiera sesudo análisis y permitiese relegar a un negligente olvido todo lo visto tras engullirlo con mayor o menor agrado. Una comedia de consumo rápido, un romance idiota, algo pretendidamente original o una americanada (en el mal sentido de la palabra) que reuniese todo lo anterior. Así que elegí la peli esa de Will Ferrel.

Stranger than Fictión.

De lo que no caí en la cuenta es de que el director de la cinta no es un don nadie, o al menos no desde que realizó “Monster’s Ball” o dirigió a Jhonny Deep en “Descubriendo nunca jamás” y es que Marc Foster puede ser algo novato (4 o 5 películas) pero sabe lo que hace el calvo este, o al menos así a mi me lo parece y consiguió dar completamente la vuelta a un filme del que no esperaba gran cosa.

Bien, el argumento de la película es difícilmente resumible sin evitar los spoilers o destriparla completamente, pero básicamente consiste en un sutil, divertido y surrealista juego literario. El inteligente y logrado guión de Zach Helm comienza mostrando la vida de un aburridísimo inspector de Hacienda, Will Ferrel, al que, de repente, su vida le es narrada, paso a paso por una extraña voz femenina. Solo el la escucha, únicamente narra sus actos y además, lo hace en tercera persona, objetiva, precisa y escalofriantemente omniscente. Lo sabe todo, el número de veces que se cepilla los dientes, los pasos que cuenta hasta llegar al autobús, hasta los descuidados pensamientos que tiene mientras archiva los expedientes en su trabajo entre cifras, números e informes urgentes, en esa clase de oficinas donde un despacho son tres paredes de cartón y todos los cuellos van atados por algo más que una corbata. Le confunde, asusta y compunge como cuenta cada acto que realiza, como relata la atracción repentina que siente por una pastelera anarcosindicalista (juas) encarnada por una encantadora Maggie Gyllenhaal, y continua detallando cada acto común de su vida hasta que de repente, hace una declaración aterrorizadora al hilo de su discurso: “No sospecha que este acto tan sencillo significará su muerte inminente”.

La cinta tras este extraño comienzo va conformando una situación irreal, mágica, atractiva, traspasando los planos, alterando las estructuras usuales en un juego literario. Y me recuerda gratamente a aquel fragmento de la novela (o nivola) de Unamuno: Niebla, en la que el autor mantenia una conversación con su propio personaje, Augusto Pérez. De la misma manera, el personaje de Ferrel, Harold Crick es narrado por una escritora, que redacta su novela (Emma Thompson).

Harold Crick, naturalmente, llegado a ese punto en el que se empieza a jugar con su vida se piensa majareta y busca ayuda acudiendo a un psicólogo que le dice que probablemente es esquizofrénico y más tarde, sospechando que puede estar inmerso en algún tipo de cuento o narración de algún tipo va a ver a un especialista en “teoria literaria” llamado Jules Hilbert (Dustin Hoffman). Jules es un intelectual bastante peculiar, catedrático, conferenciante, escritor y socorrista de la piscina de la universidad que se interesa por el caso de Harold investigando las cualidades del relato de su vida a partir del momento en él que comenzó a escuchar la voz, dilucidando entre otras cosas si es un drama o una comedia.

Con un guión así, es terríblemente fácil caer en lo pedante o en lo facilón, componer algo recargadísimo (esa voz interior con su vocabulario culto) o una comedia romántica de medio pelo (la relación de Will Ferrel con Maggie Gyllenhaal es muy bonita pero no se la cree ni el chico del sonido) y sin embargo Marc Foster consigue mantenerse en un estado completamente distinto, dotando a la película de una doble perspectiva de la que va saltando a retazos en el momento preciso, mostrando un montaje genialmente pensado en el que sin hacer perder el interés en absoluto cambia de perspectiva únicamente en el momento justo, encajando cada pieza del montaje paralelo con sobriedad y eficiencia , no como un complejo cubo de Rubick al estilo de la ópera prima de Nolan, Memento, o uno de esos puzzles corales de Gonzalez Iñárritu con su “triologia del dolor”, sino, sin alterar el tiempo, sin engañar o despistar o confundir al espectador, sin más intención que añadir algo a esa fracción de la película introduce las secuencias, enhebra las escenas y regala esta fantástica cinta.

Yo no se que coño le habran visto a Will Ferrel. Primero Woody Allen con Melinda & Melinda le dio algo de dignidad que perdió irremisiblemente en aquel remake de Embrujadas junto a Nicole Kidman, más tarde toda una serie de peliculillas ejem… de dudosa calidad aún como comedias, como aquella sobre la NASCAR de ridículo título. Y cuando creia que este actor ya solo le hacia gracia a los americanos, que a mi no me iba a decir nada, lo saca este director y me deja angustiado, mmm a ver si va a valer para algo el tipo este.

Como punto negativo (muy negativo) está el final, a mi parecer tremendamente cobarde y tópico, predecible ATENCIÓN: quien no haya visto la película y odie saber el final de novelas y películas, que no siga leyendo, debe terminar el artículo aqui, spoiler de los gordos.

Bien, legado el momento de finalizar la película vamos descubriendo que esa prestigiosa autora solo escribe dramas. Dramas preciosos, pero que finalizan siempre con la irónica y poética muerte del protagonista. Ella por supuesto ajena al infierno psicológico que vive el señor Crick se debate junto a su ayudante (impuesta por la editorial) sobre como matarlo, visitando hospitales puentes con problemas de tráfico y demás turismo inspirador. Paralelamente, Harold Crick descubre que efectivamente es el personaje de una novela, quien es su autora y que probablemente lo vaya a matar, de manera que contacta con ella desesperadamente, dándose el surrealista encuentro entre autor y personaje ya mencionado antes.

Tras hacerse con un ejemplar completo de la novela, Harold se lo entrega al crítico, Hilbert, que lo lee de un tirón, maravillándose de lo que el considera la novela maestra de la autora. Y cuando habla con Harold poco más o menos le convence de que se muera. De que esta autora jamás ha creado algo tan perfecto, y que debe entregar su vida en pos de esa novela.
Esta exhortación a la muerte por amor al arte, y sobre todo la resignada y fascinante aceptación de Harlod a morir tras leer el libro y reconocer, que merece la pena morir en pos de la literatura… Me parecia un final contundente, desgarrador. Incómodo para el espectador, capaz de conmover, de asombrar y de generar sentimientos más o menos profundos e interesantes, un final poético y trascendente.

Pero no, la peli es americana, la autora no lo mata, cambia el libro y el tio vive feliz y contento muchos años tirándose a Maggie Gyllenhaal, aquí se acaba la historia. Chim-púm, punto pelota.
Hay dias en que agradezco haber nacido aqui. En el culo de Europa, pero Europa al fin y al cabo.

Capturing the Friedman´s

Publicado en Cinema el Enero 24, 2007 por luckylucas

Un año después de que el documentalista más famoso llegara a plantear un vuelco en las elecciones con un estilo zarapastroso, un mensaje directo (casi agresivo) y poca obejtividad en Fahrenheit 9/11 llegó a nuestras carteleras en un plano más discreto Capturing the Friedman´s; un documental con una brillantez formal y una imaginación mucho mayor que el-último-gran-pelotazo en cuanto a documentales se refiere.

Capturing the Friedman´s parece que toma prestada la teoría de Hitchcock por la que el sujeto/objeto desencadenante de la acción es solo una mera excusa para expresar unos sentimientos (o teorías) mucho más interesantes. Sobre el papel la obra de Andrew Jarecki recupera una historia que “conmocionó” EEUU a finales de los años 80: el descubrimiento de que un padre de familia y profesor, Arnold Friedman y su hijo mayor Jesse Friedman habían estado abusando sexualmente de unos menores en la clase de informática que impartían por las tardes. En el fondo se muestra la putrefacta descomposición de una familia noqueada por un golpe que, aunque solo hubiera sido una acusación sin fundamento, arruinaría al común de los mortales.

El caso es idóneo, porque todo el proceso de descomposición está grabado por el hijo de Arnold Friedman en videos caseros de la época del proceso judicial, en un acto macabro que demuestra lo desequilibrada que estaba la familia en algunos sentidos. La madre se muestra escéptica ante la acusación y los hermanos y el padre la excluyen e ignoran, una situación que nada más que va a aumentar la locura y las discusiones en el seno de la familia. Finalmente son condenados y el padre, no pudiendo aceptar la situación (conducido a un callejón sin salida por la falta de apoyo entre la familia), se suicida en la cárcel; Jesse Friedman sin embargo es grabado saliendo de la cárcel 13 años después.

En cuanto a la dimensión del discurso se puede decir sin tapujos que Andrew Jarecki le da mil vueltas a Michael Moore, no solo porque mantiene la elegancia, la sutileza y el saboir faire como director en todo momento, sino también porque consigue hacer universal y atemporal un hecho puntual de la historia de América (y esto es de lo más importante), cosa que “el gordito” ni intuye en sus anteriores documentales, ambos superfluos y caducos.

No sé si Capturing the Friedman´s logrará hacerse un hueco en la historia del documental, si no lo hace tendremos la prueba de que la historia nunca fue justa con los discretos. Desde mi punto de vista, este documental se merece el puesto desde ya.

Un saludo después de tanto tiempo.

Puntuación: **** 1/2

LTP.

Balas sobre Broadway (Bullets Over Broadway)

Publicado en Cinema el Octubre 3, 2006 por ard101

Que grande es el cine en Manhattan. Cuando comenté un poco por encima Septiembre, hace unos dias, tenia pendiente en uno de mis repletos DvD’s cinéfilos una cinta más de este director, aguardando cual bala en la recámara. Esta otra cinta de Woody Allen es una de sus mejores comedias, y al hilo de lo que decíamos de Septiembre, también es una de esas historias tan típicas de Allen, tan propia de el que su estilo es francamente reconocible, de las que poseen su marca impresa. Una historia típica de Allen pero completamente inversa a Septiembre en todo sentido.

Bien. Balas sobre Broadway trata de dramaturgos y gangsters, de mafia y teatro. John Cusack, que posee el honor de ser uno de mis tres actores actuales favoritos junto a Johnny Deep y John Malkovich. Vaya, curiosamente los tres se llaman John… Ya se que nombre ponerle a mi hipotético hijo, bueno que me desvio. Como decia, el bueno de Cusack interpreta a un autor de teatro americano al uso de 1920, un ratón de biblioteca intelectual pobre como los mismos roedores, neurótico, excéntrico, y a veces (las más) pedante y recargado. Así es el personaje, David Shayne.

Bien, la historia comienza con Shayne proponiendo a su productor (Realizado por el recientemente fallecido Jack Warden, el cual también aparecia en Septiembre) dirigir su propia obra, y la realización del sueño del autor al obtener el dinero necesario para montarla de uno de los capos de la mafia local (Joe Viterelli) que quiere convertir a su horripilante amiga, Olive Neal (Jennifer Tilly, nominada al Oscar por este papel) en una estrella de la actuación. La pega, claro está, que el prerequisito para la subvención mafiosa, incluye un papel para la pobre Olive…
… Que es, como poco, hortera, bajuna, engreida y tiene voz de arpia.

La cinta sigue los esfuerzos del director por llevar a buen término la obra, lidiando con los actores, luchando para sacarla adelante y sobre todo incluyendo numerosos retoques y variaciones en la historia, mientras mantiene una relación ilícita con su actriz principal, Helen Sinclair (Diane Wiest) .
Durante este proceso, evidentemente, los lios y desvarios entre actores y personajes componen una muy buena postal del neurótico, apresurado e histérico humor del señor Allen, reflejado el mismo quizás en el personaje de John Cusack.

Al iniciar el post comenté que me parecia una historia típica de Allen, y es por la presencia del “punto cómico”, cada historia de Woody Allen es una anécdota en si misma, hasta ahora el humor descrito es meramente de situación, muy visual, si no lo ves, no hace gracia, por mucho que te lo cuenten. El quid cómico de la historia está en el gángster que envian a vigilar/proteger a Oliva, de nombre Cheek (Chazz Palmieri, ya aparecido en Sospechosos Habituales y Una historia del Bronx). Este gángster al más puro violento estilo de los años veinte, resulta ser un genio dramático, llegando a reescribir el guión bajo mano para el director. De hecho, el clímax de la cinta se alcanza cuando el sentimiento de autor del gángster es tan fuerte que…
Noo.. no voy a desvelar más trama :P

En resumen, esta es una película decente, una señora comedia digamos. Divertida, inteligente, asequible y bien rodada. No es una obra maestra, pero de estas es necesario que haya pocas. No nos dejes Woody.

ARL

Space Cowboys

Publicado en Cinema el Octubre 1, 2006 por ard101

Aún recuerdo cuando fuí al cine a ver Armaggedon. Era el año temático de los meteoritos arrasaplanetas (Deep Impact) y sufrí como aficionadillo a la física tanto como disfruté por la edad (10 añitos, ambas de 1998 ) una larga serie de fantasmadas, chorradas y bueno, el resultón impacto de una película mediocre facturada en Holliwood como producto asequible de consumo. Esto, me insensibilizó contra algunas otras cintas del mismo tema, que dejaron de atraerme en absluto, harto de ver chorradas y superyankees, como el año de las visitas al planeta bélico, con Planeta Rojo y Misión a Marte (ambas del 2000).

De manera que cuando una madrugada extrañamente lúcida me apeteció echarme al cuerpo una dosis de Clint Eastwood, pues tomé entre mis manos con reticencia esta película sobre cuatro abueletes que vuelan al espacio a reparar un satélite ruso dotado de un sistema de navegación tan antiguo que solo ellos comprenden.

Me resulta algo rara esta película. Adolece de la mayoria de los defectos de las comedias sosillas, bien me refiera un guión apresurado, quemando etapas y acelerando trámites hasta dejarnos un sabor descafeinado, una primera parte que es prácticamente una recopilación de gags sobre la vejez y los pilotos sin más. Y sin embargo no por ello es despreciable ni bazofia, joder, estamos hablando del tito Clint!. El reparto de los actores protagonistas es lo que eleva la película y la salva de lo deleznable para entrar en la categoria de película media. El propio Eastwood (en su salsa de tipo duro), Tommy Lee Jones, Donald Shutherland, James Garner y James Cromwell no es para menos. Su decente hacer en la actuación y la buena química se lleva por delante las posibles pegas que se lo podrian poder hacer a una película sencilla.

Algo que yo aprecio mucho a la hora de rodar cintas “tipicamente americanas” tocando temas como la investigación espacial es primero que no hagan chorradas como gravedad artificial en un transbordador, o situaciones de física intuitiva pero que aplicadas al espacio no son reales (el humo, el polvo y las llamas en caida libre se comportan de otra manera). En esta película gracias a me parece, la coolaboración con la NASA no tenemos desafios a las leyes de Newton o de Einstein, si exceptuamos ese bonito final, tan onírico como imposible. El que es una película sin más pretensiones me la hace simpática en todos los sentidos, su “bajo” presupuesto puede observarse viendo como se las ingenian para rodar escenas teóricamente sin gravedad, echando algo de ojo se puede observar bastante maña e inteligencia con la cámara del tito Clint.

Otra de las cosas que se agradecen es que no salgan banderitas americanas cada cincuenta segundos, formando un mensaje subliminal. Aqui tendremos el logo de la NASA hasta en la sopa, pero nada de enseñas y actitudes de “superamericanos”, obviando una comparación con los rusos que hubiese sido muy fácil.

En resumen, una película pequeña, entretenida y divertida, y a quienes les caiga simpático Eastwood disfrutarán más, seguramente.

ARL

Honey

Publicado en Cinema el Septiembre 30, 2006 por ard101

La eterna historia de superación personal cargada de buenas intenciones, esfuerzo, ideales honrados y sueños cumplidos con Jessica Alba de protagonista, raperos del Bronx y mucho baile supercoreografiado. Alba no es Meryl Streep, sin embargo no está en la cinta para arrostrar un personaje complejo en una interpretación de alto nivel, sino simplemente a una chica de barrio, potenciando las grandes cualidades de esta actriz: Ser guapa y moverse bien.

Honey (Jessica Alba) es una esforzada joven que trabaja en bares nocturnos y tiendas de discos, sin conseguir el triunfo, tampoco demasiado ansiado por ella, aún a pesar del gran talento que posee como bailarina, limitandose a mostrar sus dotes en discotecas en noches de sábado por pura diversión. Un dia, un afamado director de videoclips de rap se fija en ella, rogándole nada más y nada menos que acepte contratarla para rodar una larga serie de videos y vualá! la cinta transcurre mostrando el ascenso a las alturas de Honey mientras que trata desesperadamente de no olvidarse de sus orígenes, manteniéndose en el barrio, ocupada y preocupadísima entregando gran parte de su tiempo a cuidar de unos pobres chicos mediante sus clases de baile, preservándolos de su entrada en bandas mafiosas y de este modo acaben hechos unos gangstas.

En este sentido la película adolece de la consabida moralina que indisimuladamente se nos inocula, tipo “se bueno, cree en tus sueños, lucha por ellos y no vendas drogas ni mantengas sexo anal sin protección”. Son incontables las escenas relativamente tiernas de Honey con sus chiquillos, que si, son muy monos y tienen mucho estilo, pero, como su propio nombre indica (Honey), la película puede empalagar, debido a la gran cantidad de caras ñoñas o personajes per-fec-ta-men-te predecibles en su trayectoria sentimental. Tenemos nada más comenzar la película al futuro noviete, al próximo “chico malo reconvertido”, la siguente estrella… todo se huele a kilómetros de metraje (alguien más * #%·#!!&^ que yo diria que apesta :P ) tópico tras tópico, eterna repetición tras elipsis gigantesca, en este tipo de películas todo transcurre con una previsión tal a los cánones de cine de superación que lo acerté todo tras diez minutos… ya estoy por montar una consulta telefónica para ejercer mis dotes pronosticadoras y dejar de reventar argumentos a mi novia cuando veo películas con ella.

Bueno, pero vamos a ver, yo no soy masoquista, no me dedico a ver películas malas por amor al arte (como hace mi colega Lucas, alias LTP, muzikaila alias siaikeyes, que esta tarde estuvo lidiando con Melissa P. Ten cuidado lucas, contente, la autoflagelación es el siguiente paso), si he visto esta cinta ha sido por algo que (aparte de Jessica Alba) me ha atraido aunque sea un poquito. Primero, es distraida. Algo que no todas las cinta consiguen, la protagonista femenina ayuda mucho a mantener la atención en la pantalla, pero la estética de la pelícua también está muy conseguida. Aviso, con muy conseguida me refiero a rollete videoclip. Son incontables los bailes realmente currados que salen durante la hora y media que dura, con cortos rodados dentro de la propia cinta. El director, es Bille Woodruff y, evidentemente proviene del mundo de los videos musicales rodando para artistas de la talla de Briney Spears (¿el número de la talla a la que me refiero? La humanidad lo ignora). Toooda la cinta posee videoclipitis. No soy un entendido, sino un cinefilillo de a pie que aún no distingue entre el “travelling” y mover el enfoque en carrito, pero hasta yo pude notar como los movimientos de cámara son bruscos, grandilocuentes, nerviosos y la mayoria innecesarios. Eso si, quedan muy chulos, a la última moda, pero revelan que el director está demasiado acostumbrado a rodar titis meneando el trasero y no maneja mucho el plano/contraplano o los planos secuencia en su trabajo diario que digamos.

Como iba diciendo, sigamos buscando alicientes para ver está película… estabamos por Jessica Alba (1) , visualidad videoclip (2) (al que le guste), imágenes de Dj’s dándole a la Turntable (3), una historia que entra cual malibú con piña (4) (suave, ligero, bajo de alcohol y empalagosamente dulce) y… ah si! hablamos del Bronx, no falta el rollo Rapero.

A quienes les encante la estética hip-hop y, aunque sea toyaco o precisamente por ello quiera echar un ojo a la visión idealizada de como visten, viven y sienten (snif, lagrimita) los raperos Americanos (costa Este al menos) que se visione esta cinta. Todos los rappers que aparecen en la cinta están tan bien vestidos, y son tan monos… que me dan ganas de quedármelos, droga incluida, o de vestirme yo igual si tuviese buen gusto y dinero.
Con lo de “Rollo Rapero” no solo me refiero a camisetas largas, ropa ancha, gorras descentradas por doquier, movimientos de hombros funkeros y demás. También queda implícita en esta película la marcada idiosincrasia localista que posee este movimiento. Exaltación de un microcosmos cercano, ensalce del barrio… y un sentimiento de pertenencia muy fuerte a un lugar pequeño y apretado como son unas manzanas, o psicológicamente hablando, a una serie de gente determinada. Esto se respira en cada escena de la película… si tuviese que citar solo una frase para enunciar lo anteriormente dicho, quizás elegiria una contestación de Honey dirigida a su madre, la cual pretende que estudie Ballet y viaje a Europa:

Honey: “Seré una paleta por no haber estado en París o en Milán o donde sea. Pero para mi, esto es lo mejor que hay”.

Automáticamente murmuré algo referente a que no se es un paleto por no haber estado en París, Milan o paseado por Florencia. Se es un paleto por no desear hacer estas cosas.

Nunca pongo nota a las cintas, pero el meneo de Jessica Alba eleva la calificación de esta cinta al cuatro. Lujurioso que es uno.
¡Maldito sátiro!

ARL

Secuestro Infernal (The way of the gun)

Publicado en Cinema el Septiembre 28, 2006 por ard101

En una amena conversación entre colegas sobre Miami Vice, refiriéndose a los tiroteos, salió a la luz la película “The way of the gun” con dirección de Christopher McQuarrie , autor de aquel peliculón que sirvió para lucir a ese ‘pedasho’ de actor que es Kevin Spacey, osease “The Usual Suspects“. Uno, al ver, no solo semejante antecedente (porque este director aún solo tiene un par de películas) sino que la cinta está protagonizada por Benicio del Toro (que ya participó en “Usual Suspects” y bueno, que me cae bien desde 21 Gramos) y entre otros, Juliette Lewis (Ya apareció aqui con motivo de “Natural Born Killers“) pues está claro que la película hay que verla.

De manera que comencé el visionado de Secuestro Infernal, esperanzado, receloso y cagándome en los muertos del traductor, que sí, que puso un título acorde al tema de la cinta, pero el original está muchísimo más chulo, es completo, contundente, y el que no tenga traducción automática no lo invalida en español.
Pero atendiendo al cine, que es lo nuestro, comienza la cinta, Longbaught (Benicio del Toro) y Parker (Ryan Philippe) son dos amigos sin dinero, oficio ni suerte que deciden pasarse al lado ilegal de la vida, arriesgarse. Por casualidad, se topan de morros con una rocambolesca historia que les sirve para dar su gran golpe: Una chica llamada Robin (Juliette Lewis) gesta el niño de unos millonarios que no pretenden molestarse en soportar el embarazo para tener un hijo. Sumen a esta pequeña ecuación de dos factores el título de la película y averiguarán el argumento.

Por supuesto, la historia se complica, joder, tiene que durar dos horas, de manera que se insuflan personajes a la misma. Aparece un veterano profesional del oficio, Joe Sarno (O James Caan, más conocido como Sonny Corleone), dos guardaespaldas conspiradores (Taye Diggs y Nicky Katt) y la acción se traslada de la ciudad donde comienza al desierto mexicano.

Bueno, diseccionemos que tenemos para rato. El film posee una dirección decente (Bien se nota la mano que mecia “Sospechosos Habituales” en la persecución por el centro de la ciudad entre callejones), una fotografia aceptable, con una puesta en escena sin pegas, pero un guión que se queda corto. ¿Como se queda corto un guión? Pues teniendo demasiadas subtramas desdibujadas a lo largo de la historia principal, todos los personajes, si bien conversan decentemente (los diálogos no son para retorcer el cuello a McQuarrie) son práctica y totalmente planos, puro estereotipo. Son incontables la cantidad de alicientes y de posibles dimensiones que podrian haber adquirido los personajes (El médico, Joe Sarno, el millonario, los guarda espaldas… y decenas más, no sigo porque develaria la trama) sin que el guión las cierre. No que cierre las subtramas, ¡sino si quiera las desarrolle un poquito! Para dar carisma y pasado a unos personajes no vale solo con mencionar un acontecimiento pretérito que el espectador no conoce, ni meter dos escenitas con calzador, hay que hacer más.

El guión de esta película podria definir un plano con tomar como referencia una recta y dos actores, sin embargo, ha sido muy curiosa la extraña sensación de dejá vu que me asaltó en la parte final del filme, en pleno desierto Mexicano… estuve repasando esas últimas escenas, y no puedo evitar percibir un enorme parecido (si no rendido homenaje) a Grupo Salvaje (Wild Bunch) tal vez la mejor película de ese maestro llamado Peckinpah. Una vez superadas estas escenas y tras los créditos, fuí estableciendo relaciones entre los personajes aparecidos en pantalla durante la película y el peculiar estilo de este viejo director. Ese marcado laconismo y aspereza en los personajes, de fatalismo indiferente… lo he visto yo en alguna parte, me decia.

No puede ser, me repetia, una cinta que no me ha gustado y que comparte tantas características con este director, es dificil hacerlo tan mal para imitar a Peckinpah y que no me guste… Hasta que he encontrado la solución al por que de mi distanciamiento con esta película y es nada menos la eterna influencia del “bueno/malo Tarantino“. Esto, que parece una gilipollez, no lo es tanto, y me estoy refiriendo a esa tendencia de convertir al protagonista de la historia, que posee unas cualidades de malvado que bien podrian hacerlo el antagonista, en unos tipos graciosos, con una violencia “elegante” y “amigable”. Evidentemente, como todo influenciador, Tarantino lo hace con más empaque, con personajes como el de Samuel L Jackson, o Bruce Willies en Pulp Fiction o a Uma Thurman en Kill Bill. Pero volvamos a la película. Si unimos esta intención de hacer divertidos asesinos con ese pretendido aire al cine color polvo marrón de Peckinpah… Nos sale este cascorro en el que los personajes pasan de ser ridículos a apagadamente heroicos, de situaciones violentas pero simpáticas, a hombres duros en momentos trascendentales.

Pero lo peor de todo, lo que más me repatea, es que esta película surgió en una conversación sobre como Mann rodaba sus tiroteos (Heat, Collateral, Miami Vice) y en esta cinta (Como en Wild Bunch por otra parte) los enfrentamientos armados son una orgia de disparos y de balas desperdiciadas, de agujeros en las paredes, lascas de yeso saltando y armas sin retroceso en una especie de fiesta mayor de fuegos artificiales con mucho, mucho ruido. Algo que en una película de acción no debe faltar, diríase más, pero que no puede compararse a esa sobria, realista y eficiente manera con que Mann rueda los intercambios de disparos.

ARL

Serpientes en el Avión (Snakes on a Plane)

Publicado en Cinema el Septiembre 27, 2006 por luckylucas

Quien está un poquito informado sobre los medios de comunicación del siglo XXI sabe que ofrecer una buena campaña promocional a través de internet es un medio más que fiable para hacer famoso un producto incluso antes de que nadie haya visto unas pocas imágenes sobre él. Grupos como los archiconocidos Arctic Monkeys o Clap Your Hands Say Yeah lo supieron desde el primer instante, y miradlos, ahora son muy muy famosos.

El director y los productores de Serpientes en el Avión pillaron rápido el truco y lo llevaron a una nueva dimensión: la cinematográfica. Hay casos en los que los productores invierten más dinero en la campañas publicitarias que en el propio presupuesto del rodaje del film, en ese sentido New Line Cinema han tenido mucha vista y se han gastado poco.

Muy buena idea esto de invertir en internet dirán ustedes, y yo diré: sí señores, pero algo falla. A David R. Ellis (Cellular, Destino Fatal 2…) se le ha ido la propaganda de las manos. La calificación de película de culto incluso antes de que nadie hubiera visto el film se ha vuelto contra el director en el momento del estreno cuando el boca a boca ha hecho justo el efecto contrario al que se espera a priori: la gente ha ido de unos a otros diciendo que la peli es una mierda y que no merece la fama que le han dado y ha supuesto uno de los grandes batacazos comerciales de este año.

Y, señores y señoras este es uno de esos batacazos completamente merecidos, de esos que los verdaderos cinéfilos disfrutan en privado, con una maligna sonrisa en sus labios. Porque como ya habrán intuido ustedes, mis inteligentes lectores, Serpientes en el Avión no es más que un amasijo de serpientes de goma en un mar de aburrimiento y monotonía enmarcado en una historia (casi) ridícula, llena de tópicos trilladísimos y gilipolleces varias propias del cine de terror-acción norteamericano. Es una absoluta gilipollez, dirigida por un idiota e interpretada por un actor que obviamente escoge mal sus papeles… No diré nada de la sosa de Elsa Pataki porque apenas articula una sola frase en todo el film. Y ya está, me niego a seguir hablando de semejante bazofia. Que pase por las carteleras de España como bien pueda y que se vaya al cajón del olvido pasado mañana, porque en lo que a mí respecta cambiaré de canal cuando la anuncien por la tele.

Puntuación: *

LTP.

Repulsión (Repulsion)

Publicado en Cinema el Septiembre 25, 2006 por luckylucas

Entrando a saco en la reseña y sin más preámbulos: Repulsión es una de las películas más terroríficas que he visto en años.

Roman Polanski se sirve de una fría Catherine Deneuve para presentarnos en una bandeja 1 hora y 40 minutos de locura en estado puro. Como en un imán, en Repulsión se nos presentan las dos caras, a ratos atrae y no deja apartar los ojos de la pantalla mientras que en otros momentos repele tanto que te dan ganas de cortar, pero te sientes hipnotizado por la misma locura que domina a la protagonista de nuestro film.

Carol es una mujer que tiene sentimientos encontrados hacia los hombres, por un lado los desea pero por otro le repelen. Este sentimiento de atracción repulsión (que es el que utiliza Polanski con el espectador) va conduciendo a la belleza protagonista hacia un pozo de locura lleno de alucinadas, violaciones, asesinatos Buñuelianos, surrealismo made in Dalí y locuras varias que nunca nos atreveríamos a soñar.

Todo esto en un escenario claustrofóbico y lleno de sombras que anticipaba lo que sería una de las cumbres de Polanski: La Semilla del Diablo.Pero no se equivoquen, las similitudes entre estas dos películas se limitan al escenario escogido, porque mientras que La Semilla del Diablo es una película redonda y sobrenatural Repulsión es un film real como la vida misma (lo que la hace aún más terrorífica), esquizofrénico como pocos y algo desigual. En cualquier caso, las dos películas son grandes obras magníficamente dirigidas por el desigual Roman Polanski e interpretadas por Mia Farrow en un caso y por Catherine Deneuve, que aporta a su personaje un halo de locura creciente que se ajusta singularmente al personaje, por otro.

Puntuación: ****
LTP.

Septiembre

Publicado en Cinema el Septiembre 24, 2006 por ard101

Woody Allen concentrado. Nunca habia oido hablar antes de Septiembre, hasta que husmeando por su ficha de Director en IMDB me paré en el sugerente título de esta cinta, de 1987.

Septiembre es un drama contundente, una de esas complejas y arraigadas historias que Allen se pirra por hacer usando sus personajes más marcados (el neurótico, el inseguro, el escritor ligón, la personalidad arrolladora…). En este caso una serie de personas pasan un par de dias de fin de semana a finales de agosto en una retirada y encantadora casa de campo. La familia y algunos amigos avistan ya la llegada de un septiembre rutinario, de vuelta, seriedad y monotonia. Los problemas entre ellos van apareciendo poco a poco, sutilmente se va erosionando la fina capa de los personajes hasta que podemos ver traumas, sentimientos y recuerdos enclaustrados en el carácter de cada uno.

El filme tiene tres partes más o menos diferenciadas a priori. Es el primer dia, en el que están todos los personajes en la casa, de manera inocua, neutral, sirviendo al director a modo de presentación. Pocos personajes, la mayoria cultos y neuróticos, a saber, la protagonista y residente en la casa Lane (Mia Farrow) , su madre Diane (Elaine Strich), su amiga Stephanie (Diane Wiest) y el atractivo escritor Howard (Delholm Elliott). Los personajes son algunos de los que a tanto gusta Allen describir y usar y que se puede ver repetir a lo largo de su filmografia, sus tópicos personales o personajes predefinidos.

La situación cambia, una vez conocemos a los personajes, cuando se deciden a pasar una velada, que comienza escuchando buen jazz y bailando foxtrot en la casa con un adorable aire años veinte. Vino, conversación, algunas risas una noche de dura tormenta agradable. Hasta que la electricidad se corta, la casa queda a oscuras y el vinilo cesa su giro. En ese momento el ambiente se enrarece, las velas realizan su cometido de envolver la noche en un halo romántico el wiskhy desata lenguas, alienta decisiones y uno de los personajes tocando el piano se encarga de hacer que la música siga realzando dramáticamente el breve rumor de las conversaciones.

Durante esta segunda mitad central es donde, animados por el alcohol y el ambiente se van sucediendo una tras otras pequeñas revelaciones ya intuidas gracias al buen hacer de los actores (Maravillosa Mia Farrow en su papel traumático y desesperado). Uno a uno los personajes hablan sobre los otros, cambiando de parejas casualmente, mostrando sin demasiados tapujos su opinión sobre los demás, trazándonos un cuadro bastante claro de por donde van los hilos del pequeño argumento hasta que vuelve la luz.

Una vez por la mañana es donde el golpea el drama que ha estado fraguándose durante toda la noche. Las situaciones, los pequeños hilos, las historias desenlazan, se anudan para terminar chocando en una discusión, en momentos donde la tensión se rompe para convertirse en instantes violentos. La mañana, la luz y el domingo llegan junto al final del verano, al comienzo de septiembre, con toda la desesperación y melancolia que ello acarrea. Tras lo retorcido de la pena, la tensión y la tormenta, el espectador respira en la mañana cinematográfica, el aire limpio de la catarsis. Tras la lluvia.

Como he dicho anteriormente, el guión, con la clásica y bien conocida mano de Allen (que siempre diré que es más escritor que cineasta en si, sus cintas son siempre muy literarias) tiene la habilidad de sumergirnos sutilmente en la vida de los personajes, como quien desempolva una inscripción o desentierra un trozo de piedra, la magnitud de los problemas que sufren nos es mostrada paulatinamente, con buen gusto y sin tomar el pelo al espectador tomándolo por un idiota. No enuncia las situaciones como un guión de película barata, aunque ahi quizás también esté su mayor fallo, siendo una cinta prácticamente exclusiva para los admiradores del director y que estén habituados a su cine. Cuando comencé con las lineas “Woody Allen en estado puro” me referia a eso, a que quizás sea demasiado (y atención al “palabro”) “Alleniana” para un espectador usual que busque algo sencillo, no preste atención o simplemente piense adquirir un entretenimiento de fácil consumo que pueda digerir sin reflexionar, los seguidores de Rambo no obtendrán más que una historia de putos coquitos vestidos con chaquetas marrones y gafas horribles. Por esa hipotética pesadez, la cinta se queda en menos de lo que podria parecer tras lo que he dicho.

Muy recomendada para admiradores de Allen, para los demás, recomiendo que vean antes otros film del mismo director como pueden ser Delitos y Faltas , Manhattan, o Desmontando a Harry.

ARL

Separados (The Break-Up)

Publicado en Cinema el Septiembre 21, 2006 por luckylucas

Sí, señores. Se trata de la nueva comedia romántica protagonizada por Vince Vaughn y Jennifer Aniston. Antes de que me empiecen a llover palos por publicar esto en un lugar serio he de alegar que creo que a veces a todos nos apetecen ver cosas evasivas, simplonas y distraidas.

Porque eso es lo único que es Separados, pero la verdad es que yo no esperaba mucho más y por tanto la decepción no ha sido grande. A veces ocurre que necesito criticar más una película con buenas intenciones (o mejor: pretensiones) y malos resultados que una comedia romántica simplona y complaciente (al menos hasta el final, el cual no desvelaremos); llena de unos tópicos que en algunos momentos el director Peyton Reed parece querer evitar pero que terminan por florecer.

En cuanto a la dirección (dejando a un lado el manido guión) puedo decir que en algún momento se avistan buenas ideas pero que desgraciadamente están mal ejecutadas (quizá sea solo cuestión de suerte) o mal desarrolladas. Nada nuevo en el cine actual norteamericano.

Si queda algo de este film dentro de 5 años será porque la relación que se ha desarrollado durante el rodaje entre los dos protagonistas ha prosperado, sino no creo que dure más allá de unas semanas. Porque creo que está bastante claro (incluso antes de entrar a la sala) que Separados es lo más parecido a la Fast Food, lo que podríamos llamar (por inventar términos que no quede) Fast Cinema. Pero la verdad es que películas tontas e insulsas como esta se agradecen ya no solo por evadirse un rato, sino también para apreciar el buen cine de verdad, porque señores y señoras, es triste sí, pero sin mal cine no tendríamos el bueno.

LTP.