Más extraño que la ficción

Enero 30, 2007 at 8:33 pm (Cinema)

Tras un exámen cabrón y muchas horas de memorizar pequeños datos entre inútiles y curiosos, uno se siente algo vacio, cansado. Exhausto. Hasta los cojones, quiero decir. Y nada mejor que una escapada al cine para eludir preocupaciones y evadirse de la realidad. Ya puestos a ello, me dije, alguna película sencilla, una cinta que no requiera sesudo análisis y permitiese relegar a un negligente olvido todo lo visto tras engullirlo con mayor o menor agrado. Una comedia de consumo rápido, un romance idiota, algo pretendidamente original o una americanada (en el mal sentido de la palabra) que reuniese todo lo anterior. Así que elegí la peli esa de Will Ferrel.

Stranger than Fictión.

De lo que no caí en la cuenta es de que el director de la cinta no es un don nadie, o al menos no desde que realizó “Monster’s Ball” o dirigió a Jhonny Deep en “Descubriendo nunca jamás” y es que Marc Foster puede ser algo novato (4 o 5 películas) pero sabe lo que hace el calvo este, o al menos así a mi me lo parece y consiguió dar completamente la vuelta a un filme del que no esperaba gran cosa.

Bien, el argumento de la película es difícilmente resumible sin evitar los spoilers o destriparla completamente, pero básicamente consiste en un sutil, divertido y surrealista juego literario. El inteligente y logrado guión de Zach Helm comienza mostrando la vida de un aburridísimo inspector de Hacienda, Will Ferrel, al que, de repente, su vida le es narrada, paso a paso por una extraña voz femenina. Solo el la escucha, únicamente narra sus actos y además, lo hace en tercera persona, objetiva, precisa y escalofriantemente omniscente. Lo sabe todo, el número de veces que se cepilla los dientes, los pasos que cuenta hasta llegar al autobús, hasta los descuidados pensamientos que tiene mientras archiva los expedientes en su trabajo entre cifras, números e informes urgentes, en esa clase de oficinas donde un despacho son tres paredes de cartón y todos los cuellos van atados por algo más que una corbata. Le confunde, asusta y compunge como cuenta cada acto que realiza, como relata la atracción repentina que siente por una pastelera anarcosindicalista (juas) encarnada por una encantadora Maggie Gyllenhaal, y continua detallando cada acto común de su vida hasta que de repente, hace una declaración aterrorizadora al hilo de su discurso: “No sospecha que este acto tan sencillo significará su muerte inminente”.

La cinta tras este extraño comienzo va conformando una situación irreal, mágica, atractiva, traspasando los planos, alterando las estructuras usuales en un juego literario. Y me recuerda gratamente a aquel fragmento de la novela (o nivola) de Unamuno: Niebla, en la que el autor mantenia una conversación con su propio personaje, Augusto Pérez. De la misma manera, el personaje de Ferrel, Harold Crick es narrado por una escritora, que redacta su novela (Emma Thompson).

Harold Crick, naturalmente, llegado a ese punto en el que se empieza a jugar con su vida se piensa majareta y busca ayuda acudiendo a un psicólogo que le dice que probablemente es esquizofrénico y más tarde, sospechando que puede estar inmerso en algún tipo de cuento o narración de algún tipo va a ver a un especialista en “teoria literaria” llamado Jules Hilbert (Dustin Hoffman). Jules es un intelectual bastante peculiar, catedrático, conferenciante, escritor y socorrista de la piscina de la universidad que se interesa por el caso de Harold investigando las cualidades del relato de su vida a partir del momento en él que comenzó a escuchar la voz, dilucidando entre otras cosas si es un drama o una comedia.

Con un guión así, es terríblemente fácil caer en lo pedante o en lo facilón, componer algo recargadísimo (esa voz interior con su vocabulario culto) o una comedia romántica de medio pelo (la relación de Will Ferrel con Maggie Gyllenhaal es muy bonita pero no se la cree ni el chico del sonido) y sin embargo Marc Foster consigue mantenerse en un estado completamente distinto, dotando a la película de una doble perspectiva de la que va saltando a retazos en el momento preciso, mostrando un montaje genialmente pensado en el que sin hacer perder el interés en absoluto cambia de perspectiva únicamente en el momento justo, encajando cada pieza del montaje paralelo con sobriedad y eficiencia , no como un complejo cubo de Rubick al estilo de la ópera prima de Nolan, Memento, o uno de esos puzzles corales de Gonzalez Iñárritu con su “triologia del dolor”, sino, sin alterar el tiempo, sin engañar o despistar o confundir al espectador, sin más intención que añadir algo a esa fracción de la película introduce las secuencias, enhebra las escenas y regala esta fantástica cinta.

Yo no se que coño le habran visto a Will Ferrel. Primero Woody Allen con Melinda & Melinda le dio algo de dignidad que perdió irremisiblemente en aquel remake de Embrujadas junto a Nicole Kidman, más tarde toda una serie de peliculillas ejem… de dudosa calidad aún como comedias, como aquella sobre la NASCAR de ridículo título. Y cuando creia que este actor ya solo le hacia gracia a los americanos, que a mi no me iba a decir nada, lo saca este director y me deja angustiado, mmm a ver si va a valer para algo el tipo este.

Como punto negativo (muy negativo) está el final, a mi parecer tremendamente cobarde y tópico, predecible ATENCIÓN: quien no haya visto la película y odie saber el final de novelas y películas, que no siga leyendo, debe terminar el artículo aqui, spoiler de los gordos.

Bien, legado el momento de finalizar la película vamos descubriendo que esa prestigiosa autora solo escribe dramas. Dramas preciosos, pero que finalizan siempre con la irónica y poética muerte del protagonista. Ella por supuesto ajena al infierno psicológico que vive el señor Crick se debate junto a su ayudante (impuesta por la editorial) sobre como matarlo, visitando hospitales puentes con problemas de tráfico y demás turismo inspirador. Paralelamente, Harold Crick descubre que efectivamente es el personaje de una novela, quien es su autora y que probablemente lo vaya a matar, de manera que contacta con ella desesperadamente, dándose el surrealista encuentro entre autor y personaje ya mencionado antes.

Tras hacerse con un ejemplar completo de la novela, Harold se lo entrega al crítico, Hilbert, que lo lee de un tirón, maravillándose de lo que el considera la novela maestra de la autora. Y cuando habla con Harold poco más o menos le convence de que se muera. De que esta autora jamás ha creado algo tan perfecto, y que debe entregar su vida en pos de esa novela.
Esta exhortación a la muerte por amor al arte, y sobre todo la resignada y fascinante aceptación de Harlod a morir tras leer el libro y reconocer, que merece la pena morir en pos de la literatura… Me parecia un final contundente, desgarrador. Incómodo para el espectador, capaz de conmover, de asombrar y de generar sentimientos más o menos profundos e interesantes, un final poético y trascendente.

Pero no, la peli es americana, la autora no lo mata, cambia el libro y el tio vive feliz y contento muchos años tirándose a Maggie Gyllenhaal, aquí se acaba la historia. Chim-púm, punto pelota.
Hay dias en que agradezco haber nacido aqui. En el culo de Europa, pero Europa al fin y al cabo.

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Capturing the Friedman´s

Enero 24, 2007 at 9:26 pm (Cinema)

Un año después de que el documentalista más famoso llegara a plantear un vuelco en las elecciones con un estilo zarapastroso, un mensaje directo (casi agresivo) y poca obejtividad en Fahrenheit 9/11 llegó a nuestras carteleras en un plano más discreto Capturing the Friedman´s; un documental con una brillantez formal y una imaginación mucho mayor que el-último-gran-pelotazo en cuanto a documentales se refiere.

Capturing the Friedman´s parece que toma prestada la teoría de Hitchcock por la que el sujeto/objeto desencadenante de la acción es solo una mera excusa para expresar unos sentimientos (o teorías) mucho más interesantes. Sobre el papel la obra de Andrew Jarecki recupera una historia que “conmocionó” EEUU a finales de los años 80: el descubrimiento de que un padre de familia y profesor, Arnold Friedman y su hijo mayor Jesse Friedman habían estado abusando sexualmente de unos menores en la clase de informática que impartían por las tardes. En el fondo se muestra la putrefacta descomposición de una familia noqueada por un golpe que, aunque solo hubiera sido una acusación sin fundamento, arruinaría al común de los mortales.

El caso es idóneo, porque todo el proceso de descomposición está grabado por el hijo de Arnold Friedman en videos caseros de la época del proceso judicial, en un acto macabro que demuestra lo desequilibrada que estaba la familia en algunos sentidos. La madre se muestra escéptica ante la acusación y los hermanos y el padre la excluyen e ignoran, una situación que nada más que va a aumentar la locura y las discusiones en el seno de la familia. Finalmente son condenados y el padre, no pudiendo aceptar la situación (conducido a un callejón sin salida por la falta de apoyo entre la familia), se suicida en la cárcel; Jesse Friedman sin embargo es grabado saliendo de la cárcel 13 años después.

En cuanto a la dimensión del discurso se puede decir sin tapujos que Andrew Jarecki le da mil vueltas a Michael Moore, no solo porque mantiene la elegancia, la sutileza y el saboir faire como director en todo momento, sino también porque consigue hacer universal y atemporal un hecho puntual de la historia de América (y esto es de lo más importante), cosa que “el gordito” ni intuye en sus anteriores documentales, ambos superfluos y caducos.

No sé si Capturing the Friedman´s logrará hacerse un hueco en la historia del documental, si no lo hace tendremos la prueba de que la historia nunca fue justa con los discretos. Desde mi punto de vista, este documental se merece el puesto desde ya.

Un saludo después de tanto tiempo.

Puntuación: **** 1/2

LTP.

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Balas sobre Broadway (Bullets Over Broadway)

Octubre 3, 2006 at 11:57 pm (Cinema)

Que grande es el cine en Manhattan. Cuando comenté un poco por encima Septiembre, hace unos dias, tenia pendiente en uno de mis repletos DvD’s cinéfilos una cinta más de este director, aguardando cual bala en la recámara. Esta otra cinta de Woody Allen es una de sus mejores comedias, y al hilo de lo que decíamos de Septiembre, también es una de esas historias tan típicas de Allen, tan propia de el que su estilo es francamente reconocible, de las que poseen su marca impresa. Una historia típica de Allen pero completamente inversa a Septiembre en todo sentido.

Bien. Balas sobre Broadway trata de dramaturgos y gangsters, de mafia y teatro. John Cusack, que posee el honor de ser uno de mis tres actores actuales favoritos junto a Johnny Deep y John Malkovich. Vaya, curiosamente los tres se llaman John… Ya se que nombre ponerle a mi hipotético hijo, bueno que me desvio. Como decia, el bueno de Cusack interpreta a un autor de teatro americano al uso de 1920, un ratón de biblioteca intelectual pobre como los mismos roedores, neurótico, excéntrico, y a veces (las más) pedante y recargado. Así es el personaje, David Shayne.

Bien, la historia comienza con Shayne proponiendo a su productor (Realizado por el recientemente fallecido Jack Warden, el cual también aparecia en Septiembre) dirigir su propia obra, y la realización del sueño del autor al obtener el dinero necesario para montarla de uno de los capos de la mafia local (Joe Viterelli) que quiere convertir a su horripilante amiga, Olive Neal (Jennifer Tilly, nominada al Oscar por este papel) en una estrella de la actuación. La pega, claro está, que el prerequisito para la subvención mafiosa, incluye un papel para la pobre Olive…
… Que es, como poco, hortera, bajuna, engreida y tiene voz de arpia.

La cinta sigue los esfuerzos del director por llevar a buen término la obra, lidiando con los actores, luchando para sacarla adelante y sobre todo incluyendo numerosos retoques y variaciones en la historia, mientras mantiene una relación ilícita con su actriz principal, Helen Sinclair (Diane Wiest) .
Durante este proceso, evidentemente, los lios y desvarios entre actores y personajes componen una muy buena postal del neurótico, apresurado e histérico humor del señor Allen, reflejado el mismo quizás en el personaje de John Cusack.

Al iniciar el post comenté que me parecia una historia típica de Allen, y es por la presencia del “punto cómico”, cada historia de Woody Allen es una anécdota en si misma, hasta ahora el humor descrito es meramente de situación, muy visual, si no lo ves, no hace gracia, por mucho que te lo cuenten. El quid cómico de la historia está en el gángster que envian a vigilar/proteger a Oliva, de nombre Cheek (Chazz Palmieri, ya aparecido en Sospechosos Habituales y Una historia del Bronx). Este gángster al más puro violento estilo de los años veinte, resulta ser un genio dramático, llegando a reescribir el guión bajo mano para el director. De hecho, el clímax de la cinta se alcanza cuando el sentimiento de autor del gángster es tan fuerte que…
Noo.. no voy a desvelar más trama :P

En resumen, esta es una película decente, una señora comedia digamos. Divertida, inteligente, asequible y bien rodada. No es una obra maestra, pero de estas es necesario que haya pocas. No nos dejes Woody.

ARL

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Space Cowboys

Octubre 1, 2006 at 4:40 pm (Cinema)

Aún recuerdo cuando fuí al cine a ver Armaggedon. Era el año temático de los meteoritos arrasaplanetas (Deep Impact) y sufrí como aficionadillo a la física tanto como disfruté por la edad (10 añitos, ambas de 199 8) una larga serie de fantasmadas, chorradas y bueno, el resultón impacto de una película mediocre facturada en Holliwood como producto asequible de consumo. Esto, me insensibilizó contra algunas otras cintas del mismo tema, que dejaron de atraerme en absluto, harto de ver chorradas y superyankees, como el año de las visitas al planeta bélico, con Planeta Rojo y Misión a Marte (ambas del 2000).

De manera que cuando una madrugada extrañamente lúcida me apeteció echarme al cuerpo una dosis de Clint Eastwood, pues tomé entre mis manos con reticencia esta película sobre cuatro abueletes que vuelan al espacio a reparar un satélite ruso dotado de un sistema de navegación tan antiguo que solo ellos comprenden.

Me resulta algo rara esta película. Adolece de la mayoria de los defectos de las comedias sosillas, bien me refiera un guión apresurado, quemando etapas y acelerando trámites hasta dejarnos un sabor descafeinado, una primera parte que es prácticamente una recopilación de gags sobre la vejez y los pilotos sin más. Y sin embargo no por ello es despreciable ni bazofia, joder, estamos hablando del tito Clint!. El reparto de los actores protagonistas es lo que eleva la película y la salva de lo deleznable para entrar en la categoria de película media. El propio Eastwood (en su salsa de tipo duro), Tommy Lee Jones, Donald Shutherland, James Garner y James Cromwell no es para menos. Su decente hacer en la actuación y la buena química se lleva por delante las posibles pegas que se lo podrian poder hacer a una película sencilla.

Algo que yo aprecio mucho a la hora de rodar cintas “tipicamente americanas” tocando temas como la investigación espacial es primero que no hagan chorradas como gravedad artificial en un transbordador, o situaciones de física intuitiva pero que aplicadas al espacio no son reales (el humo, el polvo y las llamas en caida libre se comportan de otra manera). En esta película gracias a me parece, la coolaboración con la NASA no tenemos desafios a las leyes de Newton o de Einstein, si exceptuamos ese bonito final, tan onírico como imposible. El que es una película sin más pretensiones me la hace simpática en todos los sentidos, su “bajo” presupuesto puede observarse viendo como se las ingenian para rodar escenas teóricamente sin gravedad, echando algo de ojo se puede observar bastante maña e inteligencia con la cámara del tito Clint.

Otra de las cosas que se agradecen es que no salgan banderitas americanas cada cincuenta segundos, formando un mensaje subliminal. Aqui tendremos el logo de la NASA hasta en la sopa, pero nada de enseñas y actitudes de “superamericanos”, obviando una comparación con los rusos que hubiese sido muy fácil.

En resumen, una película pequeña, entretenida y divertida, y a quienes les caiga simpático Eastwood disfrutarán más, seguramente.

ARL

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Honey

Septiembre 30, 2006 at 12:38 am (Cinema)

La eterna historia de superación personal cargada de buenas intenciones, esfuerzo, ideales honrados y sueños cumplidos con Jessica Alba de protagonista, raperos del Bronx y mucho baile supercoreografiado. Alba no es Meryl Streep, sin embargo no está en la cinta para arrostrar un personaje complejo en una interpretación de alto nivel, sino simplemente a una chica de barrio, potenciando las grandes cualidades de esta actriz: Ser guapa y moverse bien.

Honey (Jessica Alba) es una esforzada joven que trabaja en bares nocturnos y tiendas de discos, sin conseguir el triunfo, tampoco demasiado ansiado por ella, aún a pesar del gran talento que posee como bailarina, limitandose a mostrar sus dotes en discotecas en noches de sábado por pura diversión. Un dia, un afamado director de videoclips de rap se fija en ella, rogándole nada más y nada menos que acepte contratarla para rodar una larga serie de videos y vualá! la cinta transcurre mostrando el ascenso a las alturas de Honey mientras que trata desesperadamente de no olvidarse de sus orígenes, manteniéndose en el barrio, ocupada y preocupadísima entregando gran parte de su tiempo a cuidar de unos pobres chicos mediante sus clases de baile, preservándolos de su entrada en bandas mafiosas y de este modo acaben hechos unos gangstas.

En este sentido la película adolece de la consabida moralina que indisimuladamente se nos inocula, tipo “se bueno, cree en tus sueños, lucha por ellos y no vendas drogas ni mantengas sexo anal sin protección”. Son incontables las escenas relativamente tiernas de Honey con sus chiquillos, que si, son muy monos y tienen mucho estilo, pero, como su propio nombre indica (Honey), la película puede empalagar, debido a la gran cantidad de caras ñoñas o personajes per-fec-ta-men-te predecibles en su trayectoria sentimental. Tenemos nada más comenzar la película al futuro noviete, al próximo “chico malo reconvertido”, la siguente estrella… todo se huele a kilómetros de metraje (alguien más * #%·#!!&^ que yo diria que apesta :P) tópico tras tópico, eterna repetición tras elipsis gigantesca, en este tipo de películas todo transcurre con una previsión tal a los cánones de cine de superación que lo acerté todo tras diez minutos… ya estoy por montar una consulta telefónica para ejercer mis dotes pronosticadoras y dejar de reventar argumentos a mi novia cuando veo películas con ella.

Bueno, pero vamos a ver, yo no soy masoquista, no me dedico a ver películas malas por amor al arte (como hace mi colega Lucas, alias LTP, muzikaila alias siaikeyes, que esta tarde estuvo lidiando con Melissa P. Ten cuidado lucas, contente, la autoflagelación es el siguiente paso), si he visto esta cinta ha sido por algo que (aparte de Jessica Alba) me ha atraido aunque sea un poquito. Primero, es distraida. Algo que no todas las cinta consiguen, la protagonista femenina ayuda mucho a mantener la atención en la pantalla, pero la estética de la pelícua también está muy conseguida. Aviso, con muy conseguida me refiero a rollete videoclip. Son incontables los bailes realmente currados que salen durante la hora y media que dura, con cortos rodados dentro de la propia cinta. El director, es Bille Woodruff y, evidentemente proviene del mundo de los videos musicales rodando para artistas de la talla de Briney Spears (¿el número de la talla a la que me refiero? La humanidad lo ignora). Toooda la cinta posee videoclipitis. No soy un entendido, sino un cinefilillo de a pie que aún no distingue entre el “travelling” y mover el enfoque en carrito, pero hasta yo pude notar como los movimientos de cámara son bruscos, grandilocuentes, nerviosos y la mayoria innecesarios. Eso si, quedan muy chulos, a la última moda, pero revelan que el director está demasiado acostumbrado a rodar titis meneando el trasero y no maneja mucho el plano/contraplano o los planos secuencia en su trabajo diario que digamos.

Como iba diciendo, sigamos buscando alicientes para ver está película… estabamos por Jessica Alba (1) , visualidad videoclip (2) (al que le guste), imágenes de Dj’s dándole a la Turntable (3), una historia que entra cual malibú con piña (4) (suave, ligero, bajo de alcohol y empalagosamente dulce) y… ah si! hablamos del Bronx, no falta el rollo Rapero.

A quienes les encante la estética hip-hop y, aunque sea toyaco o precisamente por ello quiera echar un ojo a la visión idealizada de como visten, viven y sienten (snif, lagrimita) los raperos Americanos (costa Este al menos) que se visione esta cinta. Todos los rappers que aparecen en la cinta están tan bien vestidos, y son tan monos… que me dan ganas de quedármelos, droga incluida, o de vestirme yo igual si tuviese buen gusto y dinero.
Con lo de “Rollo Rapero” no solo me refiero a camisetas largas, ropa ancha, gorras descentradas por doquier, movimientos de hombros funkeros y demás. También queda implícita en esta película la marcada idiosincrasia localista que posee este movimiento. Exaltación de un microcosmos cercano, ensalce del barrio… y un sentimiento de pertenencia muy fuerte a un lugar pequeño y apretado como son unas manzanas, o psicológicamente hablando, a una serie de gente determinada. Esto se respira en cada escena de la película… si tuviese que citar solo una frase para enunciar lo anteriormente dicho, quizás elegiria una contestación de Honey dirigida a su madre, la cual pretende que estudie Ballet y viaje a Europa:

Honey: “Seré una paleta por no haber estado en París o en Milán o donde sea. Pero para mi, esto es lo mejor que hay”.

Automáticamente murmuré algo referente a que no se es un paleto por no haber estado en París, Milan o paseado por Florencia. Se es un paleto por no desear hacer estas cosas.

Nunca pongo nota a las cintas, pero el meneo de Jessica Alba eleva la calificación de esta cinta al cuatro. Lujurioso que es uno.
¡Maldito sátiro!

ARL

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Secuestro Infernal (The way of the gun)

Septiembre 28, 2006 at 5:30 am (Cinema)

En una amena conversación entre colegas sobre Miami Vice, refiriéndose a los tiroteos, salió a la luz la película “The way of the gun” con dirección de Christopher McQuarrie , autor de aquel peliculón que sirvió para lucir a ese ‘pedasho’ de actor que es Kevin Spacey, osease “The Usual Suspects“. Uno, al ver, no solo semejante antecedente (porque este director aún solo tiene un par de películas) sino que la cinta está protagonizada por Benicio del Toro (que ya participó en “Usual Suspects” y bueno, que me cae bien desde 21 Gramos) y entre otros, Juliette Lewis (Ya apareció aqui con motivo de “Natural Born Killers“) pues está claro que la película hay que verla.

De manera que comencé el visionado de Secuestro Infernal, esperanzado, receloso y cagándome en los muertos del traductor, que sí, que puso un título acorde al tema de la cinta, pero el original está muchísimo más chulo, es completo, contundente, y el que no tenga traducción automática no lo invalida en español.
Pero atendiendo al cine, que es lo nuestro, comienza la cinta, Longbaught (Benicio del Toro) y Parker (Ryan Philippe) son dos amigos sin dinero, oficio ni suerte que deciden pasarse al lado ilegal de la vida, arriesgarse. Por casualidad, se topan de morros con una rocambolesca historia que les sirve para dar su gran golpe: Una chica llamada Robin (Juliette Lewis) gesta el niño de unos millonarios que no pretenden molestarse en soportar el embarazo para tener un hijo. Sumen a esta pequeña ecuación de dos factores el título de la película y averiguarán el argumento.

Por supuesto, la historia se complica, joder, tiene que durar dos horas, de manera que se insuflan personajes a la misma. Aparece un veterano profesional del oficio, Joe Sarno (O James Caan, más conocido como Sonny Corleone), dos guardaespaldas conspiradores (Taye Diggs y Nicky Katt) y la acción se traslada de la ciudad donde comienza al desierto mexicano.

Bueno, diseccionemos que tenemos para rato. El film posee una dirección decente (Bien se nota la mano que mecia “Sospechosos Habituales” en la persecución por el centro de la ciudad entre callejones), una fotografia aceptable, con una puesta en escena sin pegas, pero un guión que se queda corto. ¿Como se queda corto un guión? Pues teniendo demasiadas subtramas desdibujadas a lo largo de la historia principal, todos los personajes, si bien conversan decentemente (los diálogos no son para retorcer el cuello a McQuarrie) son práctica y totalmente planos, puro estereotipo. Son incontables la cantidad de alicientes y de posibles dimensiones que podrian haber adquirido los personajes (El médico, Joe Sarno, el millonario, los guarda espaldas… y decenas más, no sigo porque develaria la trama) sin que el guión las cierre. No que cierre las subtramas, ¡sino si quiera las desarrolle un poquito! Para dar carisma y pasado a unos personajes no vale solo con mencionar un acontecimiento pretérito que el espectador no conoce, ni meter dos escenitas con calzador, hay que hacer más.

El guión de esta película podria definir un plano con tomar como referencia una recta y dos actores, sin embargo, ha sido muy curiosa la extraña sensación de dejá vu que me asaltó en la parte final del filme, en pleno desierto Mexicano… estuve repasando esas últimas escenas, y no puedo evitar percibir un enorme parecido (si no rendido homenaje) a Grupo Salvaje (Wild Bunch) tal vez la mejor película de ese maestro llamado Peckinpah. Una vez superadas estas escenas y tras los créditos, fuí estableciendo relaciones entre los personajes aparecidos en pantalla durante la película y el peculiar estilo de este viejo director. Ese marcado laconismo y aspereza en los personajes, de fatalismo indiferente… lo he visto yo en alguna parte, me decia.

No puede ser, me repetia, una cinta que no me ha gustado y que comparte tantas características con este director, es dificil hacerlo tan mal para imitar a Peckinpah y que no me guste… Hasta que he encontrado la solución al por que de mi distanciamiento con esta película y es nada menos la eterna influencia del “bueno/malo Tarantino“. Esto, que parece una gilipollez, no lo es tanto, y me estoy refiriendo a esa tendencia de convertir al protagonista de la historia, que posee unas cualidades de malvado que bien podrian hacerlo el antagonista, en unos tipos graciosos, con una violencia “elegante” y “amigable”. Evidentemente, como todo influenciador, Tarantino lo hace con más empaque, con personajes como el de Samuel L Jackson, o Bruce Willies en Pulp Fiction o a Uma Thurman en Kill Bill. Pero volvamos a la película. Si unimos esta intención de hacer divertidos asesinos con ese pretendido aire al cine color polvo marrón de Peckinpah… Nos sale este cascorro en el que los personajes pasan de ser ridículos a apagadamente heroicos, de situaciones violentas pero simpáticas, a hombres duros en momentos trascendentales.

Pero lo peor de todo, lo que más me repatea, es que esta película surgió en una conversación sobre como Mann rodaba sus tiroteos (Heat, Collateral, Miami Vice) y en esta cinta (Como en Wild Bunch por otra parte) los enfrentamientos armados son una orgia de disparos y de balas desperdiciadas, de agujeros en las paredes, lascas de yeso saltando y armas sin retroceso en una especie de fiesta mayor de fuegos artificiales con mucho, mucho ruido. Algo que en una película de acción no debe faltar, diríase más, pero que no puede compararse a esa sobria, realista y eficiente manera con que Mann rueda los intercambios de disparos.

ARL

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Serpientes en el Avión (Snakes on a Plane)

Septiembre 27, 2006 at 7:09 pm (Cinema)

Quien está un poquito informado sobre los medios de comunicación del siglo XXI sabe que ofrecer una buena campaña promocional a través de internet es un medio más que fiable para hacer famoso un producto incluso antes de que nadie haya visto unas pocas imágenes sobre él. Grupos como los archiconocidos Arctic Monkeys o Clap Your Hands Say Yeah lo supieron desde el primer instante, y miradlos, ahora son muy muy famosos.

El director y los productores de Serpientes en el Avión pillaron rápido el truco y lo llevaron a una nueva dimensión: la cinematográfica. Hay casos en los que los productores invierten más dinero en la campañas publicitarias que en el propio presupuesto del rodaje del film, en ese sentido New Line Cinema han tenido mucha vista y se han gastado poco.

Muy buena idea esto de invertir en internet dirán ustedes, y yo diré: sí señores, pero algo falla. A David R. Ellis (Cellular, Destino Fatal 2…) se le ha ido la propaganda de las manos. La calificación de película de culto incluso antes de que nadie hubiera visto el film se ha vuelto contra el director en el momento del estreno cuando el boca a boca ha hecho justo el efecto contrario al que se espera a priori: la gente ha ido de unos a otros diciendo que la peli es una mierda y que no merece la fama que le han dado y ha supuesto uno de los grandes batacazos comerciales de este año.

Y, señores y señoras este es uno de esos batacazos completamente merecidos, de esos que los verdaderos cinéfilos disfrutan en privado, con una maligna sonrisa en sus labios. Porque como ya habrán intuido ustedes, mis inteligentes lectores, Serpientes en el Avión no es más que un amasijo de serpientes de goma en un mar de aburrimiento y monotonía enmarcado en una historia (casi) ridícula, llena de tópicos trilladísimos y gilipolleces varias propias del cine de terror-acción norteamericano. Es una absoluta gilipollez, dirigida por un idiota e interpretada por un actor que obviamente escoge mal sus papeles… No diré nada de la sosa de Elsa Pataki porque apenas articula una sola frase en todo el film. Y ya está, me niego a seguir hablando de semejante bazofia. Que pase por las carteleras de España como bien pueda y que se vaya al cajón del olvido pasado mañana, porque en lo que a mí respecta cambiaré de canal cuando la anuncien por la tele.

Puntuación: *

LTP.

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Repulsión (Repulsion)

Septiembre 25, 2006 at 6:58 pm (Cinema)

Entrando a saco en la reseña y sin más preámbulos: Repulsión es una de las películas más terroríficas que he visto en años.

Roman Polanski se sirve de una fría Catherine Deneuve para presentarnos en una bandeja 1 hora y 40 minutos de locura en estado puro. Como en un imán, en Repulsión se nos presentan las dos caras, a ratos atrae y no deja apartar los ojos de la pantalla mientras que en otros momentos repele tanto que te dan ganas de cortar, pero te sientes hipnotizado por la misma locura que domina a la protagonista de nuestro film.

Carol es una mujer que tiene sentimientos encontrados hacia los hombres, por un lado los desea pero por otro le repelen. Este sentimiento de atracción repulsión (que es el que utiliza Polanski con el espectador) va conduciendo a la belleza protagonista hacia un pozo de locura lleno de alucinadas, violaciones, asesinatos Buñuelianos, surrealismo made in Dalí y locuras varias que nunca nos atreveríamos a soñar.

Todo esto en un escenario claustrofóbico y lleno de sombras que anticipaba lo que sería una de las cumbres de Polanski: La Semilla del Diablo.Pero no se equivoquen, las similitudes entre estas dos películas se limitan al escenario escogido, porque mientras que La Semilla del Diablo es una película redonda y sobrenatural Repulsión es un film real como la vida misma (lo que la hace aún más terrorífica), esquizofrénico como pocos y algo desigual. En cualquier caso, las dos películas son grandes obras magníficamente dirigidas por el desigual Roman Polanski e interpretadas por Mia Farrow en un caso y por Catherine Deneuve, que aporta a su personaje un halo de locura creciente que se ajusta singularmente al personaje, por otro.

Puntuación: ****
LTP.

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Septiembre

Septiembre 24, 2006 at 11:57 pm (Cinema)

Woody Allen concentrado. Nunca habia oido hablar antes de Septiembre, hasta que husmeando por su ficha de Director en IMDB me paré en el sugerente título de esta cinta, de 1987.

Septiembre es un drama contundente, una de esas complejas y arraigadas historias que Allen se pirra por hacer usando sus personajes más marcados (el neurótico, el inseguro, el escritor ligón, la personalidad arrolladora…). En este caso una serie de personas pasan un par de dias de fin de semana a finales de agosto en una retirada y encantadora casa de campo. La familia y algunos amigos avistan ya la llegada de un septiembre rutinario, de vuelta, seriedad y monotonia. Los problemas entre ellos van apareciendo poco a poco, sutilmente se va erosionando la fina capa de los personajes hasta que podemos ver traumas, sentimientos y recuerdos enclaustrados en el carácter de cada uno.

El filme tiene tres partes más o menos diferenciadas a priori. Es el primer dia, en el que están todos los personajes en la casa, de manera inocua, neutral, sirviendo al director a modo de presentación. Pocos personajes, la mayoria cultos y neuróticos, a saber, la protagonista y residente en la casa Lane (Mia Farrow) , su madre Diane (Elaine Strich), su amiga Stephanie (Diane Wiest) y el atractivo escritor Howard (Delholm Elliott). Los personajes son algunos de los que a tanto gusta Allen describir y usar y que se puede ver repetir a lo largo de su filmografia, sus tópicos personales o personajes predefinidos.

La situación cambia, una vez conocemos a los personajes, cuando se deciden a pasar una velada, que comienza escuchando buen jazz y bailando foxtrot en la casa con un adorable aire años veinte. Vino, conversación, algunas risas una noche de dura tormenta agradable. Hasta que la electricidad se corta, la casa queda a oscuras y el vinilo cesa su giro. En ese momento el ambiente se enrarece, las velas realizan su cometido de envolver la noche en un halo romántico el wiskhy desata lenguas, alienta decisiones y uno de los personajes tocando el piano se encarga de hacer que la música siga realzando dramáticamente el breve rumor de las conversaciones.

Durante esta segunda mitad central es donde, animados por el alcohol y el ambiente se van sucediendo una tras otras pequeñas revelaciones ya intuidas gracias al buen hacer de los actores (Maravillosa Mia Farrow en su papel traumático y desesperado). Uno a uno los personajes hablan sobre los otros, cambiando de parejas casualmente, mostrando sin demasiados tapujos su opinión sobre los demás, trazándonos un cuadro bastante claro de por donde van los hilos del pequeño argumento hasta que vuelve la luz.

Una vez por la mañana es donde el golpea el drama que ha estado fraguándose durante toda la noche. Las situaciones, los pequeños hilos, las historias desenlazan, se anudan para terminar chocando en una discusión, en momentos donde la tensión se rompe para convertirse en instantes violentos. La mañana, la luz y el domingo llegan junto al final del verano, al comienzo de septiembre, con toda la desesperación y melancolia que ello acarrea. Tras lo retorcido de la pena, la tensión y la tormenta, el espectador respira en la mañana cinematográfica, el aire limpio de la catarsis. Tras la lluvia.

Como he dicho anteriormente, el guión, con la clásica y bien conocida mano de Allen (que siempre diré que es más escritor que cineasta en si, sus cintas son siempre muy literarias) tiene la habilidad de sumergirnos sutilmente en la vida de los personajes, como quien desempolva una inscripción o desentierra un trozo de piedra, la magnitud de los problemas que sufren nos es mostrada paulatinamente, con buen gusto y sin tomar el pelo al espectador tomándolo por un idiota. No enuncia las situaciones como un guión de película barata, aunque ahi quizás también esté su mayor fallo, siendo una cinta prácticamente exclusiva para los admiradores del director y que estén habituados a su cine. Cuando comencé con las lineas “Woody Allen en estado puro” me referia a eso, a que quizás sea demasiado (y atención al “palabro”) “Alleniana” para un espectador usual que busque algo sencillo, no preste atención o simplemente piense adquirir un entretenimiento de fácil consumo que pueda digerir sin reflexionar, los seguidores de Rambo no obtendrán más que una historia de putos coquitos vestidos con chaquetas marrones y gafas horribles. Por esa hipotética pesadez, la cinta se queda en menos de lo que podria parecer tras lo que he dicho.

Muy recomendada para admiradores de Allen, para los demás, recomiendo que vean antes otros film del mismo director como pueden ser Delitos y Faltas , Manhattan, o Desmontando a Harry.

ARL

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Separados (The Break-Up)

Septiembre 21, 2006 at 11:47 am (Cinema)

Sí, señores. Se trata de la nueva comedia romántica protagonizada por Vince Vaughn y Jennifer Aniston. Antes de que me empiecen a llover palos por publicar esto en un lugar serio he de alegar que creo que a veces a todos nos apetecen ver cosas evasivas, simplonas y distraidas.

Porque eso es lo único que es Separados, pero la verdad es que yo no esperaba mucho más y por tanto la decepción no ha sido grande. A veces ocurre que necesito criticar más una película con buenas intenciones (o mejor: pretensiones) y malos resultados que una comedia romántica simplona y complaciente (al menos hasta el final, el cual no desvelaremos); llena de unos tópicos que en algunos momentos el director Peyton Reed parece querer evitar pero que terminan por florecer.

En cuanto a la dirección (dejando a un lado el manido guión) puedo decir que en algún momento se avistan buenas ideas pero que desgraciadamente están mal ejecutadas (quizá sea solo cuestión de suerte) o mal desarrolladas. Nada nuevo en el cine actual norteamericano.

Si queda algo de este film dentro de 5 años será porque la relación que se ha desarrollado durante el rodaje entre los dos protagonistas ha prosperado, sino no creo que dure más allá de unas semanas. Porque creo que está bastante claro (incluso antes de entrar a la sala) que Separados es lo más parecido a la Fast Food, lo que podríamos llamar (por inventar términos que no quede) Fast Cinema. Pero la verdad es que películas tontas e insulsas como esta se agradecen ya no solo por evadirse un rato, sino también para apreciar el buen cine de verdad, porque señores y señoras, es triste sí, pero sin mal cine no tendríamos el bueno.

LTP.

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The Doors. La Película

Septiembre 15, 2006 at 1:00 pm (Cinema)

Cuando escuché por primera vez sobre esta película me cree ciertas expectativas porque para mí el album homónimo del grupo está entre las 10 mejores composiciones de la historia de la música.

Los primeros 15 minutos fueron de júbilo y admiración hacia VAL KILMER, increible su caracterización del mito, es clavadito (a pesar de que de vez en cuando ponga unos morritos de más), gran decisión de Oliver Stone, pensé. El resto es pura bazofia pseudo-experimentaloide que no hace en caso alguno mérito a la banda. Composiciones como Break on Trough o Alabama Song (obviando clásicos indiscutibles como Light my Fire) son de lo más distraido de escuchar mientras que con The Doors. La película uno tiende a hacer dos movimientos: prestar leve atención a las imágenes y justo después mirar con considerable estupor un contador que avanza segundo a segundo dirigiéndose con extrema parsimonia hacia las dos horas y dieciseis minutos en las que se extiende el metraje.

Y es que Oliver Stone siempre se ha considerado un director experimentador, que no se cierra a nuevas experiencias, y que, por tanto, no nos cierra a nosotros. The Doors es dejar el peyote por un mal viaje antes incluso de probarlo; tengo entendido que un viaje de LSD dura unas 12 horas y eso es lo que se me antoja que se extiende el film, 6 veces más de lo que dura en realidad, un mal viaje que no se debe repetir, y a buen seguro mi menda no lo hará. Uno empieza con ciertas expectativas, y acaba odiando toda clases de drogas: desde las duras hasta el alcohol. Y lo que es (aún) peor: acaba odiando (espero momentáneamente) la música de Jim Morrison y cía.

Supongo que las constantes paradas para asegurarme de que no había ingerido sin querer LSD barato (de ese que te da malos viajes) no habrá ayudado a mi concepción del film. Pero es que es desesperante ver al Val Kilmer enchufándose a los morros a cada minuto una botella de ¿Jack Daniels? y metiéndose una pildorita (seguro que era una aspirina para aguantar las absurdas exigencias de Oliver Stone) en la boca.

Lo único remarcable es la elección del protagonista, aunque ni eso es aprovechado, ya que el director no es capaz de captar la verdadera esencia del genio. Además no se adapta a los hechos de una forma certera, joder. En fin, una película COMPLETAMENTE fallida que nadie se atreve a criticar abiertamente (que su dirección quiera aproximarse a los efectos del LSD no es excusa) por la fama del director y demás. BASURA rodada: un insulto para el cine, y además de los gordos (no lamecharcos, sino peor).

Puntuación: *

LTP.

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House .MD.

Septiembre 14, 2006 at 11:47 pm (Cinema, Varios)

- Padres: ¡Nos dijo que nuestro hijo habia muerto!
- House: No se preocupen, les aseguro que pronto lo estará. Además, así les he ahorrado el atasco de las doce.

Gregory House (Hugh Laurie) no es un médico típico. Sin bata y lisiado con bastón, luciendo barba de tres dias, escasisimos complejos y una menor cuota de sensibilidad dirige el departamento de diagnóstico clínico del hospital. Es una persona con un gran sentido del sarcasmo, la ironia y un complicadísimo sentido del humor, siempre seguido de su grupo de tres “lacayos”, sus otros doctores suboordinados que le ayudan en su complicado oficio , Cameron (Jeniffer Morrison ), Foreman (Omar Epps) y Chase (Jesse Spencer).
El profundo desdén de House por las normas, su brutal y directa sinceridad y su extremada vagancia por trabajar en otra cosa que no sean apasionantes casos clínicos de extraños signos, que aborda siempre como rompecabezas (desdeñando la opinión de los pacientes a los que nunca visita y de los que siempre asume que están mintiendo) lo llevan a andar a vueltas con la directora del hospital, Lisa Cuddy (Lisa Edelstein ).

El creador de la serie, David Shore , estrenó allá por 2004 el episodio piloto de la serie (Capítulo de prueba con el que deciden si una serie sigue adelante con el beneplácito de la productora), recibiendo la respuesta más que afirmativa, conformando una temporada de 22 capítulos. Y tras la primera (todo un éxito de audiencia y fans en EEUU y Europa), una segunda (esta de 24 capítulos) que, partiendo de la premisa de no “ablandar” a su estrella principal y seguir tan amargado e hiriente como siempre, ha cosechado de nuevo un inmenso éxito.

Aqui en España, la nueva cadena Cuatro , al carecer de licencia para emitir películas ha confiado su éxito en las series, siendo una de sus principales pabellones la que nos ocupa. Emitió un capítulo semanal durante toda la primera parte del 2005, dejando la segunda temporada (último capítulo el 2×13) a medias por el comienzo de la época estival y mientras en EEUU rodaban la . De vuelta al curso escolar, Cuatro emitirá el resto de la 2º temporada, y allá por Enero comenzará con la tercera (cuyos dos primeros capítulos ya han emitido en EEUU en inglés el dia 5 y 12 de septiembre respectivamente).

House es una de las series que dio mayor “pelotazo” en los premios televisivos Emmy americanos, teniendo 5 nominaciones. Y es que el personaje de este extravagante doctor es una delicia de complejidad y profundidad. No solo la excelente interpretación que Hugh Laurie hace de el, sino sus origenes literarios lo hacen un personaje bastante completo. Basado más que parcialmente en la figura de Sherlock Holmes, House vive en el 21B de Baker Street, es drogadicto (yonki de los calmantes), extremadamente inteligente y su mejor amigo se llama Wilson (Holmes - Watson, House - Wilson). Pero no solo ello indica su parecido con el famosísimo detective de Conan Doyle, su manera de aplicar una escueta lógica y el método científico a sus casos, resolviendo complejos rompecabezas a partir de detalles o pequeñas pistas (famosas son sus pequeñas deducciones, bien sobre la menstruación de Cuddy o los flirteos de su amigo Wilson (Robert Sean Leonard). No obstante, el personaje, según su autor, también bebe de numerosas fuentes literarias, como Cyrano de Bergerac, Henri Higgins (Recueden My Fair Lady) o con personajes de El retrato de Dorian Gray (supongo que en cuestión a la amoralidad de House).

A diferencia de otros “dramas médicos” como les ha dado por llamarlos, como Anatomia de Grey, House no se basa en las relaciones entre los médicos, tomando un cariz de investigación casi policial, en el que, de manera parecida a CSI, House y su equipo van encargándose de un caso por capítulo, repitiendo el mismo esquema. Paciente que tose un poco, va al hospital (en la segunda temporada siempre empieza a toser uno pero el que se pone malo es el que está al lado) y acaba moribundo, entre punciones lumbares, taladros en el cráneo y transplantes de alto riesgo, para, tras varios intentos, verse salvado, siempre después de haber tenido que confesar algún tipo de secreto de índole personal (Los médicos de House allanan las casas de los pacientes a los que tratan, buscando evidencias médicas y en el último capítulo de la 2º temporada hay una pequeña auto-parodia sobre el tema del “Everybody Lies”). Sin embargo, a pesar de repetir esquemas, la acción no es siempre repetitiva, ya que las situaciones varian bastante y, reconozcámoslo, el show gira en torno a ese médico gruñón e imprevisible. Los espectadores siempre están pegados a la pantalla, pendientes todos de cual será su siguiente comentario demoledor o patochada sin complejos del personaje . En todo caso, como comentó una amiga mia que estudia medicina “Si ese tio estuviese ejerciendo en España, lo hubiesen echado a los 5 dias (semana laboral) y ya podia ser cuñado de la ministra de Sanidad.” Cuestión que, supongo, ha hecho que la popularidad de la serie ascienda como la espuma.
Las temporadas al parecer, tienen “cuerda” para rato, yo por mi parte no soporto lo que las televisiones hacen con ella. Cuatro, tardará unidades astronómicas de semanas en empezar a emitir la tercera temporada, y yo por mi parte no poseo la Fox (que presumiblemente la emitirá antes). De manera que, como siempre he hecho, tocará tirar de eMule o Bittorrent para bajar capítulo a capítulo. Ya hice lo propio con la 1ª y 2ª temporadas, que tengo grabadas en DvD con excelentes resultados gracias a que en los foros de tusseries.com (exige registro pero merece la pena) se puede encontrar abundantísima información asi como las últimas novedades y por supuesto, E-Links, Torrents y subtítulos para la serie (y muchas otras) o la manera de encontrarlas.

Recomendadísima. Contraindicada para personas que tengan tendencia a volverse sardónicos o mordaces. Su agresividad verbal puede aumentar exponencialmente con grave riesgo para su estado físico/mental/social. En caso de duda pregunte en IMDB.

ARL

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Misterioso asesinato en Manhattan

Septiembre 13, 2006 at 5:14 am (Cinema)

Misterioso asesinato en Manhattan está considerada, si no la mejor, una de las cumbres del cine de Woody Allen. Reunidos Woody, Diane Keaton, Alan Alda y Anjelica Huston, comienza el espectáculo. Una comedia neurótica al máximo exponente del que este director es capaz envuelta en una historia de misterio, como su buen y descriptivo nombre indica (Mannhatan Murder Mistery MMM).

Woody y Keaton interpretan a un matrimonio algo anquilosado por el paso de los años, fuertemente intelectual, moderno y avenido. Aunque el tiempo no pasa en vano, y mientras el personaje de Diane Keaton busca algo excitante y comienza a fijarse en un amigo de la pareja recién divorciado, Ted (Alan Alda), su marido, algo apático, editor de libros, inicia el aproximamiento táctico a una de sus autoras más atractivas (Anjelica Huston).
En medio de esta pequeña historia de celos, la agradable vecina del apartamento colindante a la pareja, muere, al parecer de un paro cardíaco. Ante ciertos puntos extraños en la historia, la duda surge… ¿La habrá asesinado su marido?.

Con pequeñas reminiscencias a “La ventana Indiscreta” que espero comente mi amigo Lucas dentro de poco, Keaton comienza a investigar junto a Ted el crimen. La cinta guarda una estructura curiosa, el guión, pese a ser completa y totalmente lineal (algo a lo que acostumbra siempre Allen) mantiene al espectador perplejo durante toda la película, sin ocultar información “tramposa” y sin extraños y rizados giros del argumento. Quizá por ello comenten que sea su obra más conseguida, ya que funciona a la perfección tanto como película cómica (Los que odien el “Neurotismo Allen” que sea abstengan, conozco a más de uno) con situaciones y diálogos realmente graciosos como buena siguiendo la trama de misterio, como he dicho, paso a paso pero sin revelar nada. El espectador sabe exactamente lo mismo que los investigadores, no se le ocultan detalles, hasta que por fín, lo averiguan.
No es quizás la forma más adecuada de crear tensión… pero es una cinta cómica, no pretende crearla (tal y como describia Hitchcock, el suspense es algo que conoce el espectador pero que no conoce el personaje en pantalla) sino que su ambiente misterioso esconde la comedia en su interior… ¿o tal vez sea al revés?.

Del guión, poco que decir. Woody es acusado (a veces con motivo) de ser más escritor que cineasta, y aunque esto lo desmienta año a año filmando una producción anual, puntual cual reloj suizo, su faceta principal de escritor es más que evidente. Las conversaciones durante toda la película, neuróticas, intelectuales, o incluso intrascendentes están perfectamente tratadas demostrando el buen pulso narrativo que posee este extravagante director y lo mucho que quiere a su querida jungla de asfalto, edificios y caótico tráfico llamada Manhattan, a la cual, de paso, hace un espléndido homenaje (como si fuese poco con “Manhattan” a secas).

Bueno, ciertamente creo que se ha notado algo mi marcada afinidad a este director, del que espero impaciente sus novedades año tras año (En este caso Scoop) que nos regala joyas como La rosa púrpura del cairo o la grande Match Point (En mi opinión la mejor película del 2005) Tan maltratado por los estadounidenses, hasta el punto que poco a poco se ha ido deslizandonos cerquita, abandonando su querida Manhattan natal para rodar en Inglaterra, París y próximamente, Vigo. Como el mismo dijo: “Bueno, siempre quise ser director de cine extrangero”.

La parte negativa de Misterioso asesinato en Manhattan, es sencillamente que a quien no le guste el neurótico, ebullente y retorcido humor del director norteamericano no encontrará en la película más que una sucesión de conversaciones muy muy personales del autor en un estilo de humor que no le agradará y una historia de misterio algo difuminada entre ese comicismo tan adverso al carácter de algunas personas.

ARL

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Avanti! (¿Que ocurrió entre tu padre y mi madre?)

Septiembre 12, 2006 at 3:15 am (Cinema)

Como bien demostró una y otra vez, Billy Wilder era capaz de manejar los tópicos y lugares comunes como nadie. Si cualquier director rodase una película basando la mayoria de sus gags cómicos en los prejuicios más universales que posee un pais o una región nos levantariamos indignados, o la tachariamos de simple, mirándola de reojo con una ceja enarcada, pensando seguramente en que el cine evoluciona y que ya esas cosas no se hacen hoy dia (mentira, las siguen haciendo, eso si, más políticamente correctas).

Ah. Pero Wilder no es cualquiera. ¿Cual es el truco para hacer películas como Irma la dulce o Avanti!, basadas prácticamente en mostrar lo pintoresco de los pueblos Europeos sin quedarse en lo vacio del tópico?. Ello también se puede aplicar a algunos chistes de Un, dos , tres, o incluso de recursos románticos en Ariane. O saliendo de la trayectoria misma de nuestro director favorito, irnos a Lubitsch, con su enamoradiza y optimista visión de los pobladores de París en Ninotchka.

Pero, espera chico, ten cuidado que hablas de Wilder, y puedes quemarte con lo que digas. Tranquilidad, no voy a poner a parir al maestro ni a llamarle facilón, ni de lejos. Wilder es, como se le suele llamar, un cineasta del tipo de los de “Guión trabajado”. Las historias de Wilder muestran siempre su particular huella impresa. En el guión. Esto quiere decir los personajes, las actitudes, los diálogos. Las situaciones y gags son siempre reconocibles, traen esa marca. Y el mismo trabajo sobre el libreto implica que convierte los lugares gastados y tópicos en “magia”. Los franceses, los cuales todos poseen amante, la relajada vida italiana, las tres horas de comer y su forma de conducir… todo ello pasa de ser topicazos insulsos a tener esa pequeña gracia que dan las exageraciones y los personajes cómicos de por si.

En Avanti! Wilder recurre a la mayoria de ideas preconcebidas que podemos tener sobre los italianos y más, pero consigue introducirlas de manera que, al americano de la época le pareciese atrayente, mágico e interesante. Esa idea de una sociedad más relajada, tolerante y por ende, feliz.

El actor favorito de Wilder, Jack Lemmon, hace de un imperativo y duro ejecutivo el cual va a recoger el cadaver de su padre, muerto en un accidente de tráfico en  Italia. Es eficaz y seco. Tan mandón y organizativo como McNamara en Un, dos tres.  Pero al llegar Lemmon a la pequeña isla Italiana, descubre que su padre no murió solo, sino que lo hizo en compañia de su amante. Una amante a la que veia todos los veranos durante 10 años. Como dice la propia sinopsis de la película, Lemmon se enamorará de la hija de la amante de su padre, cerrando una especie de elipsis bastante romántica.

Como he dicho, gran parte de la cinta se basa en el retrato de la romántica Italia y sus gentes. Sencillas, divertidas y pintorescamente sanas en tanto a su forma de vida, mucho más desahogada que en los paises norteños, lluviosos y grises (como bien comentan a la hora de enterrar a la pareja). Multitud de situaciones típicamente italianas, mafia, venganza, vagancia, conducción temeraria, burocracia, corrupción, infidelidades… Banda de cíngaros incluida como en Ariane :P

Juliet Mills encarna el personaje de Pamela Piggot, en la que hasta el nombre resuena algo regordete. Ella es la hija de la amante, y ejerce el papel de romántica incurable algo acomplejada.  Junto a Clive Revill hacen unos secundarios bastante conseguidos, siendo este quien interpreta al sufrido, refinado, complaciente y eficiente director del Hotel.
Como detalle interesante y algo entristecedor, recuerden que la película es de 1972, lo cual nos situa en este pais en la agonizante dictadura Franquista. Agonizante, pero dictadura, como he podido comprobar en mi versión, tres o cuatro escenas con desnudos han sido completamente eliminadas del metraje castellano (en esos momentos no habia audio español, los actores hablaban en inglés, mostrando cuando cortaban la imagen) . Tampoco es que en la época hiciese demasiada ilusión ver el blanco y arrugado trasero de Lemmon al aire, pero indigna, ya que hay chistes que se pierden.

ARL

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Ed Wood

Septiembre 12, 2006 at 2:48 am (Cinema)

 

La verdad es que tras ver esta película de Tim Burton me han entrado ganas de ver alguna de las “famosas” películas de Ed Wood. Y es que el director del film trata tan bien a su personaje que es inevitable encariñarse con él.

Pero aguarden, porque no solo Tim Burton “crea” un Ed Wood acojonantemente real, también está ahí Johnny Depp para darle vida a todo lo que se proponga; increíble caracterización llena del vitalismo tan peculiar de las cintas del director. En cuanto a Martin Landau en el papel de Bela Lugosi que podemos decir, en ningún momento defrauda a los fans del Drácula clásico, majestuoso. La verdad es que el reparto es admirable: grandes y pequeñas estrellas como Sarah Jessica Parker, Bill Murray o Vicente D´Onofrio dando vida a personas reales con gran naturalidad.

Y bueno, cambiando de tercio debemos hablar del magnífico trabajo de Tim Burton sobre todo en la forma de abordar el proyecto, a pesar de la contradicción que supone hablar de cine “malo” en una superproducción con muchos millones detrás. Eso sí, un gran acierto el blanco y negro para rodar unas tomas desde un punto de vista genial y con un tono cambiante que van infiriendo a la película una variedad que necesita. Porque, sí señores, la peli está rodada magníficamente por el gran director que es Tim Burton, pero eso no quiere decir que el guión sea magnífico. Intenta serlo pero el hecho de que la vida de Ed Wood fuera la de un fracasado impidió que el guión fuese el del clásico biopic hollywoodiense, con sus virtudes y sus defectos. En esta ocasión no se puede hablar del común ascenso a la fama y su consiguiente caida que tan buenos resultados dio en Toro Salvaje o la misma Ciudadano Kane y tan irregulares resultados en las más recientes El Aviador o En la Cuerda Floja. Esto infiere un reto mayor que no supera el guión, y la genial dirección de Burton se vuelve pesada en algunos momentos por la repetición de escenas muy similares.

Por lo demás la película sobresale en todos los aspectos, desde la dirección y su brillante puesta en escena hasta la caracterización de los personajes, sobresalientes.

Puntuación: ****

LTP.

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