El Club de la Lucha (Fight Club)

En esta ocasión David Fincher busca una nueva justificación para dar rienda suelta a su sentido de la estética postapocalíptico- videoclipero, y esta se la brinda un guión adaptado de la novela de (el enfermizo) Chuck Palahniuk .

Un chico (Edward Norton) que padece de insomnio comienza a ir a terapias de grupo de distintas clases que le permiten dormir “en paz”, hasta que conoce a un tal Tyler (Brad Pitt) con el que congenia y crea un club en el que los participantes luchan entre ellos hasta la extenuación. Tyler es un tipo atractivo y con una forma de ser curiosa que poco a poco va desarrollando un plan de vandalismo-terrorismo a gran escala en el que implica a los asiduos al club.

Cuando se habla del Club de la Lucha lo primero que se recuerda es la estética oscura y el personaje de Brad Pitt, un tipo con una ideología nihilista y anárquica que, ¡oh!, sorprendendentemente viste de acuerdo a la moda. Nada, que no me cuadra eso. En cuanto al montaje es inevitable pensar en un videoclip mientras la vemos, es rápido, incesante y tan falto de originalidad como estos; eso sí, no aburre en ningún momento.

Para continuar debemos hablar de la sorpresa que se nos brinda hacia el final del film (que aquí no desvelaremos): supone una solución completamente tramposa que hace tambalear no solo los pilares de todo lo que hemos visto hasta ese momento, sino además todo lo que nos queda por ver (esa escena de auto-pelea, por dios que penosa).

En fin, un rollo de cinta que provocó una gran controversia: la amaron los modernitos, la vilipendiaron los que aún respetaban las normas de la lógica. Y que nos demuestra que la ambición desmesurada (caso de Fincher) sin un gran talento es tan inútil como una caña de pescar en un río seco.

Puntuación: *

LTP.

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