Bowling For Columbine

Cuando Michael Moore agarra un micrófono y sale a la calle, todo aquel líder con algún trapo sucio que ocultar se echa a temblar, y es que no hay nadie como este gordito para atrapar la atención del espectador.

La gran virtud de los pseudo-documentales de Michael Moore radica en la gran amenidad y a la vez la fuerte ironía con que aborda los hechos, en este caso cosigue un efecto desolador. Tras ver este psuedo-documental saldrás pensando: “estos americanos están locos. Han creado una sub-cultura del pánico de la que no pueden salir y que les hace sospechar de todos y todas las cosas”. Quizá no sea una sensación infundada, los datos estadísticos le dan la razón a Michael Moore… o quizás no tanto… El obeso director (seguro que no realizará un documental sobre los peligros de la comida basura, como Spurlock) utiliza los mismos medios que los más demágogos políticos americanos para sus propios fines; y es que en cada momento nos presenta datos que reafirman sus teorías, el problema es que estos suelen ser parciales y mal explicados: sí, es una barbaridad que haya 11.127 muertes por arma en un año si se comparan con paises como Francia (255) o Reino Unido (68), lo que no avisa nuestro amigo es que la dimensión y el número de habitantes de estos paises en comparación con EEUU es mucho más reducido, y, por tanto, no es esa la manera de compararlo.

Otro asunto es la manipulación de los sentimientos del espectador, Moore introduce música “de buenos sentimientos” para mostrarnos escenas decididamente desoladoras con el fin de conseguir un efecto más contundente. Por esto, básicamente, lo considero un pseudo-documental.

No sé si Moore acepta que el fin justifica los medios, pero sin duda es lo que nos hace ver en la película. Quizás sus conclusiones no sean del todo descaminadas, pero, desde luego, ese no es el método para exponerlas. La verdad debe ser afrontada desde la verdad, no desde la media-verdada la que tanto recurre el film.

Aún asi son remarcables ciertos aspectos técnicos y conceptuales de la filmación. Para mí era inevitable comparar Bowling for Columbine con Farenheit 9/11, en la comparación técnica sale, sin duda, ganando el primero, mucho más sofisticado y menos plano en la dirección que la segunda, aunque las dos igualmente manipuladoras. Conceptualmente son remarcables las distintas entrevistas, especialmente las de Marilyn Manson, el creador de South Park, los chavales damnificados por el suceso de Columbine, y, por supuesto, la entrevista-trampa a Charlton Heston, al final del relato.

Puntuación: ***

LTP.

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