Cinco tumbas en el Cairo

Five Graves to Cairo a pesar de lo que pueda paracer por lo que escribiré inmediatamente, no es una más de esas películas propagandísticas que aparecieron durante la segunda guerra mundial. Si bien es cierto que cumple los requisitos típicos del género (Bando alemán inhumano y con connotaciones siempre negativas, personajes indiferente que evolucionan hasta decantarse por el bando correcto…) y que tan tópico hacen el film como de género bélico o de espionaje. Aunque ni muchisimo menos podemos olvidar que a pesar de no admitir comparación, la misma Casablanca o la anteriormente comentada Tener y No tener son también del mismo registro en su cualidad de película en tiempo de guerra.

Lo que encontramos en Cinco tumbas hacia el Cairo que la haga una cinta superior a la media y destacada en la filmografia bélica es su impecable factura técnica, un guión suficientemente bueno y la mano de Billy Wilder. La histora se resume en un Franchot Tone que encarna al Cabo inglés Jhon J. Bramble, el cual tras un mal encuentro con las tropas de Rommel en el desierto consigue sobrevivir y vagabundea por las gigantescas dunas egipcias hasta encontrar un hotel, el cual pronto será ocupado por las tropas alemanas para instalar el cuartel general del Mariscal Erwin Rommel (Papel que desarrolla Erich von Stroheim. Así Bramble deberá hacerse pasar por el camarero del hotel, muerto en un bombardeo.

Como he dicho la película cumple los cánones de película subjetiva, siendo el bando alemán completamente despreciable, mounstruoso y terrible en todos sus actos con un von Stroheim ogro tripón y vanidoso. Las incongruencas históricas y el simple y llano invento se perdonan sin dilación bien por el año de la película o por lo coherente del resultado. La camarera del hotel (Anne Baxter) es la encargada de llevar el papel de neutral o indiferente que evoluciona hasta elegir el lado correcto, papel que no debe faltar en todas las películas de la guerra contemporáneas a la misma y que en los títulos anteriormente citados encarna Bogart.

El guión, obra de Charles Brackett (Ninotchka, Dias sin huella, The mayor and the minor, Bola de fuego, Niágara…) denota muchísimo la mano de Wilder interviniendo en el mismo. Personajes reconocibles, actitudes conocidas y ese toque, si no humorístico si simpático que imprime Billy Wilder a la mayoria sus personajes. Escenas con el dueño del hotel o un general Italiano demuestran que es una película de este grandísimo genio.

Sin duda una pequeña joyita sobre la segunda guerra mundial algo olvidada y una de las cintas de Wilder menos reconocidas.

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