Ubuntu: Repositorios

En uno de los últimos post que puse en este blog hablando del apasionante mundo Ubuntu ;-D , dejé en el aire el asunto de los repositorios.

No, los repositorios no son los reponedores del supermercado ni las máquinas de chucherias que ponen en las estaciones de metro. Son algo mucho mejor. Si si, mejor que el chocolate o los Doritos.

Imaginen, que Microsoft mantuviese una serie de servidores en cada y para cada pais (unos en España, otros en Francia, en EEUU, Canadá…) no solo con sus actualizaciones (que tiene un servidor en EEUU con ellas) sino con una enoooorme y larga lista de programas, casi todos los que se te ocurra, la práctica mayoria de los que vayas a utilizar, puestos a tu disposición para que los bajes automáticamente solo con buscar su nombre, o buscar lo que hace (burn cd’s y sale K3b etc…) y click los teneis.

Pero ¡No solo eso! en Linux una “molestia” para muchos usuarios es que los programas que a veces se tratan de instalar, necesitan un paquete o alguna libreria que no está instalada en el sistema y sin la cual el programa no se instala. ¡Sin problema! El sistema de repositorios sabe que te hace falta y te lo baja también junto con el programa.

Tampoco queda ahi, el programa no solo se baja, sino que se instala, se configura y queda perfectamente listo para utilizarlo… sin pulsar nada más. Ningún botón más que confirmar si o no.

OH! ah… El sistema de repositorios de las distribuciones basadas en Debian (que es la “Distribución madre” de Ubuntu y otras, que son modificaciones de la misma) utilizan el sistema de repositorios Aptitude o APT (Advanced Package Tool). Los ejecutables que baja son los famosos .deb (para que se hagan una idea son igualitos que los .exe en Windows).

A pesar de ser los primero en establecer este tipo de “servicio” via internet, también las distribuciones que utilizan los paquetes .rpm (Distintas maneras de hacer autoejecutables, .deb, .rpm, .exe… ) Suse en concreto, utilizan APT pero con su tipo de ejecutable (el rpm antes mencionado).

Toda una gozada.

En Ubuntu, concretamente, es muy gráfica la manera por la que se activan los repositorios (ver foto), se manejan, se añaden algunos nuevos o se buscan paquetes para la instalación, siendo literalmente ” a prueba de tontos” no hay manera posible de equivocarse para una mente medianamente despierta (que sepa leer, escribir y sumar hasta 10 :P). Aunque como no, siempre es mejor tirar de consola, más rápido, directo y potente.

Si queremos instalar ese pedazo de reproductor que es el Amarok, tecleamos:
sudo aptitude install amarok

Y acto seguido Ubuntu solito se bajará el amarok, los paquetes que te hagan falta, te lo instalará y te lo dejará todo configuradito en el menú de sonido y video (algo parecido al inicio pero más bonito).

Como podeis ver la estructura del comando es muy sencilla. Con aptitude enunciamos el nombre del programa que vamos a usar, con install damos la orden que queremos que el programa ejecute, y con amarok introducimos el objeto al que va aplicado el install. Lo que es literalmente decirle al ordenador:

Eh, aptitude!, instálame el amarok hazme el favor.

En lugar de aptitude se puede utilizar apt-get.

Pero me estoy alargando demasiado en otro post comentaré asi por encima el apasionante mundo del sistema APT 😀

ARL

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