Archivo para agosto, 2008

Acoso

Posted in Cinema, Varios on agosto 29, 2008 by M@Rí@

(Contiene Spoilers)

…sexual. Michael Douglas y Demi Moore. No tiene desperdicio.

Se trata de una obra de final predecible cuyo desarrollo va intrigando al espectador cada vez más a medida que transcurren los hechos.

Empieza con la clásica muestra de una familia feliz: padre, madre, hijo e hija, todos atractivos. Tom Sanders (Douglas) está a punto de conseguir un alto puesto profesional que los haría ricos. Naturalmente, surge el problema: Meredith Johnson (Moore). Tal nombre ya implica cierta influencia: apellido común y nombre de pila bonito y sensual. Todo concuerda con la imagen de una mujer explosiva, inteligente y con mucha labia.

Este bellezón se encargará de perturbar por completo la tranquila vida de Sanders, de forma que, además de quitarle la vicepresidencia, llegue a invitarle una copa y acabe maldiciéndolo por no meterle el pene donde debía. La escena provoca un gran interés y está muy bien situada en la película, ya que introduce enseguida, apenas al principio del filme, una situación de la que se quiere saber el desenlace, un aprieto para el protagonista que engancha y excita. La misma portada de la carátula ofrece sabiamente al público uno de los actos más calientes de ese momento pasional.

Siguiente paso: manipulación, extorsión y chantaje. Meredith le acusa de acoso sexual cuando, claramente, ella ha sido la cerda, porque no merece otro calificativo. Comienza una serie de pasos en busca de la demostración de la verdad en la que se mezclan reuniones, abogados defensores, la mujer de Sanders (Caroline Goodall)…

Su esposa, dicho sea de paso, es una persona algo complicada de definir. No sabría decir si es de personalidad típica o atípica. Se caracteriza por un apoyo incondicional hacia el marido, por encima de la mini-felación que le hizo Meredith. Una gran mujer…

En la primera reunión, en la que se cuentan las versiones de lo sucedido, de la escena candente, la abogada de Sanders ya deja en cierto modo en ridículo a la farsante señorita Johnson, aludiendo inteligentemente a la botella que tomaron, la cual no se vendía en un radio de 800 kilómetros y demostraba que ella lo tenía preparado, por lo que no se trató de un encuentro espontáneo.

Se suceden unas pocas asambleas entre las que se descubren encerronas, trampas para dejar de incompetente al protagonista, pero este las va superando gracias a la recuperación de archivos. Vídeos, grabaciones… Los sistemas informáticos toman relevancia en esta obra. Se aprecia la fascinación por la realidad virtual, a través de la cual entras en otro mundo con sus tres correspondientes dimensiones, pasas tú mismo la información con las manos… Sorprendente.

Evidentemente, Meredith Johnson acaba humillada públicamente y aún así se impone ante Sanders (que, por cierto, es su ex-novio de hacía a saber cuánto) diciéndole que ella había ganado, que le había engañado y le habían ofrecido ya varios altos cargos. Sanders responde con un simple: “quizás sea yo el que te tendió la trampa”. O algo parecido. Zas, en toda la boca.

M@Rí@

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Noticia de un secuestro (Gabriel García Márquez)

Posted in Literatura, Varios on agosto 21, 2008 by M@Rí@

Contiene Spoilers

(Reseña del libro)

Esta obra literaria, escrita por el célebre colombiano Gabriel García Márquez, ofrece una historia cargada de intriga y acción que obliga al público a mantener una atención permanente a lo largo de todo el libro. El principio puede resultar algo confuso debido a la cantidad de datos y de nombres que el lector ha de asimilar pero, conforme se avanza, la trama va encandilando al lector cada vez con más fuerza a través de sus páginas.
Se trata de una novela en la que se entremezclan periodismo, reportaje y ficción. Los hechos que desarrollan la historia forman parte de las vivencias reales que tuvieron los personajes principales: Maruja Pachón y Alberto Villamizar. Esta información aparece al inicio del libro a modo de prólogo con el nombre de Gratitudes para dirigir hacia los lectores una primera llamada de atención y una muestra de coraje por parte de aquellos que quisieron plasmar la experiencia más desagradable de sus vidas: un viaje paralelo entre el duro secuestro de la periodista y su inquebrantable búsqueda por parte del marido.

Como rasgo literario más importante tenemos la divulgación de los acontecimientos de manera objetiva hacia un público universal. Cuando más se observa esta característica es en los capítulos pares, dedicados principalmente a las medidas llevabas a cabo para avanzar en la labor de búsqueda y a los hechos exteriores al secuestro, como las decisiones del gobierno o el relato del sufrimiento y de la vida de tanto los familiares afectados como los propios secuestrados, sin excluir a la gran variedad de cargos políticos públicos y a relevantes personalidades del bando terrorista que intervienen en la historia. Por ejemplo, del mismo Alberto Villamizar se dice en la página 51:
…prevaleció en él la imagen del padre y estudió la carrera completa de medicina en la Universidad Javeriana, pero nunca se graduó, arrastrado por los vientos irremediables de la política…”.

Como ejemplo de cargo político tenemos a Rafael Pardo (pág 82):
La verdad es que aquella informalidad forzada por las circunstancias estaba muy de acuerdo con el modo de ser de Rafael Pardo, que parecía más de poeta lírico que de funcionario de Estado…”.

También contamos con la detallada exposición personal de Diana, una de las secuestradas (pág 88):
Diana Turbay Quintero tenía, como su padre, un sentido intenso y apasionado del poder y una vocación de liderazgo que determinaron su vida…”.

Sin faltar, en torno al desenlace, el padre García Herreros, divinidad que logró la entrega del motor del conflicto, Pablo Escobar (pág 275):
Su cabeza nevada y su ruana de lana blanca sobre la sotana complementaban una de las imágenes más respetables del país…”.

Y así se sucede una larga lista de descripciones a lo largo de la historia de muchos otros personajes: Beatriz (amiga de Maruja), Guido Parra (principal contacto y abogado de Escobar), Hernando Santos (hermano de uno de los secuestrados), etc. Se observa la gran cantidad de adjetivos, propia del lenguaje literario.
Sin embargo, la universalidad del público al que se dirige la historia podría verse considerablemente reducida, puesto que los acontecimientos se suceden en un determinado espacio geográfico, en este caso Colombia. Esta característica pertenece al periodismo.

Un valioso factor es el tiempo. Al contrario que en el caso del periodista, para el novelista no es imprescindible tenerlo en cuenta. Aún así, García Márquez ha necesitado el testimonio de personas cuya temporada de cautiverio fue determinante para la visión de la vida que adoptarían a partir de entonces. Relato y realidad se unen para dar lugar a una apasionante narración.

También se advierte, en relación con el periodismo, la jerarquía existente entre los distintos cargos del gobierno, que recuerda en cierto modo a la estructura de la redacción. El máximo responsable en la obra sería el presidente César Gaviria, seguido de los encargados de seguir adelante con la búsqueda, entre los que destaca Rafael Pardo, y de mantener el contacto con las personas afectadas, como Alberto Villamizar, “periodista de calle”, que se convierte en un personaje activo y fundamental en cuanto entra directamente a formar parte de la acción a partir de aproximadamente la mitad del libro.

Un interesante criterio digno de análisis es el fin más o menos utilitario de la obra, pues la literatura normalmente no se lee con objetivos prácticos sino para entretenerse y evadirse mientras que en prensa el lector acude a lo que le interesa o le afecta. Sin embargo, tal novela bien sirve como fuente de información para contrastar y conocer, aprender y abrir los ojos al exterior.
Otro determinante es el contenido, que da lugar a un mensaje literario sin condiciones de espacio ni tiempo, aunque hay que tener en cuenta que la historia se sitúa en un contexto real.

A pesar de los elementos que diferencian periodismo y literatura, hay rasgos comunes entre ellos, como por ejemplo el suspense y la emoción. La novela nos mantiene siempre expectantes y deseando saber qué va a ocurrir. A su vez, la emoción, esa que unifica la sensibilidad de los espectadores, se manifiesta con cada liberación de algún secuestrado, enterneciéndo al público como si estuviera ocurriendo en la vida real y en ese preciso momento. Así descubrimos otro aspecto: la percepción de las condiciones de espacio y tiempo como iguales entre redactor y público, aunque en este caso serían ficticias, ya que por mucho que el lector se concentre en la trama, esta no es noticia. Se trataría de una percepción literaria muy intensa y de una fuerte identificación emotiva con los personajes y su situación.

La ficción, reflejada en el contenido literario de la obra, resulta claramente localizable en los capítulos impares, que se centran en la descripción del horror por el que pasan los secuestrados, sus condiciones, sus movimientos, los diferentes guardianes y jefes que se encargan de ellos…
Este apartado, el ficticio, ofrece un elemento definitivo: la experimentación con el lenguaje. La cuestión no consiste en exponer hechos de forma sencilla y directa como en los artículos periodísticos, sino que la escritura fluye libre y espontáneamente de la mano del novelista, quien ha trabajado en soledad o con la colaboración de personas contadas sin ser influido por los condicionantes de una organización empresarial, como ocurre en las redacciones.

Por otra parte, tanto en la parte periodística como en la literaria se encuentran ciertas propiedades del lenguaje que convierten Noticia de un secuestro en un extenso reportaje.
En primer lugar, el estilo, en el que predomina la narración y la creatividad.
En segundo lugar, el cumplimiento de las características principales de este género: la atención que se consigue captar del lector, el interés que se suscita en él, el deseo que produce de continuar la lectura y la adquisición, por tanto, del producto a través de la naciente voluntad de compra.
A continuación, la objetividad ofrecida por el autor, que deja entrever constantemente la parte interpretativa del asunto que se trata, pues a medida que se describe el desarrollo de los acontecimientos, aparecen intercaladas impresiones personales, basadas en hechos reales y declaraciones; filosofías de vida, como la de los guardianes, que se veían determinados de por sí a una vida corta; y la ordenación de la historia en forma de relato cronológico, es decir, siguiendo una sucesión temporal.
Finalmente, la estructura se muestra de forma clásica en planteamiento, nudo y desenlace y, además, con el remate situado al final de la obra, tal y como sucede en el reportaje. La parte final de la obra, a partir del mensaje lanzado por el padre García Herreros hacia Escobar, comienza a dar forma al redondeo de la obra, a la exposición del desenlace, de manera que satisface con éxito las expectativas de los lectores.

M@Rí@

Marnie, la ladrona (Alfred Hitckcock)

Posted in Cinema on agosto 21, 2008 by M@Rí@


Lo reconozco, soy un principiante y todavía no he visto todas las películas que me gustaría. Me quedan muchas de Hitchcock que ver y para seguir con mi “instrucción” ayer me vi Marnie, la Ladrona.

En esta ocasión se nos presenta a un Hitchcock interesado de nuevo por el (desfasado?) psicoánalisis, con unos actores que no son los suyos y llevándolo todo a buen puerto con su saber hacer. A buen puerto porque el rodaje según he leido fue bastante accidentado; para el papel de Marnie tenían contratada a Grace Kelly, actriz fetiche del director, pero por el alto cargo que esta ocupaba (o iba a ocupar, no sé) no pudo hacer el papel y se lo tuvo que dejar a la actriz de los pájaros. Sin embargo más que a Grace Kelly yo echo en falta a un buen Cary Grant que cubra el puesto de Sean Connery, y precisamente creo que a Hitchcock le pasó lo mismo durante el rodaje: que no se sintió cómodo con los actores principales y que por eso no convirtió Marnie, la Ladrona en un clásico.

A esta sernsación también tenemos que unir el hecho de que el material con el que trabaja Hitchcock es un regularcillo: un Sean Connery riquito saca de su trauma a una (desagradable) Tippi Hedren con unos simplísimos trucos de psicoanalista de manual. Si este material lo hubiera tocado (casi) cualquier otro director se habría convertido en un panfleto aburrido y anticuado, pero señores, hablamos de Hitchcock.

El buen saber hacer del director dota de mucha coherencia al guión y ofrece una buena tanda de madres obsesivas, cierta sexualidad ecubierta y ese humor tan sutil que destila en muchas ocasiones.

Es inevitable comparar la película que nos ocupa con Recuerda, donde también se toca el tema del psicoanálisis pero desde un punto de vista mucho más inocente. Mientras que en Recuerda es Gregory Peck quien está amnésico e Ingrid Bergman llevada por el amor le ayuda; en Marnie hablamos de la chica amnésica que se ve ayudada contra su voluntad por un hombre que está obsesionado por ella y por su sexualidad más que ayudarla por amor.

En fin, Marnie la Ladrona no es un gran clásico de Hitchcock, pero sí una película remarcable fuera y dentro de su filmografía a pesar de que haya podido quedar un poco desfasada por el tema del psicoanálisis y tal.

Puntuación: ****

LTP.

Heath Ledger: ¿El mejor Joker?

Posted in Cinema, Varios on agosto 18, 2008 by Overseer

El redactor de este post no tiene la menor duda de ello, el mejor.

Este es un artículo de opinión y, como tal, la voy a expresar en función de mi admiración por el mundo del comic y los superhéroes y no me voy a dejar influenciar por la corriente mitificadora del malogrado Heath Ledger que, independientemente de su papel en films como “Destino de Caballero” o “Brokeback Mountain” (alabados por la crítica), nunca ha sido un actor muy seguido por este que os escribe.

Bien, empecemos por los aspectos externos a la interpretación. ¿Qué despiadado psicópata pasaría tres horas al día maquillándose, perfilándose ojos y labios justo antes de sembrar el terror en la ciudad de Gotham?

Cuando poco después de empezar “The Dark Knight” vi la imagen de ese imponente criminal con cicatrices, maquillaje esparcido por toda la cara y con un vestuario acorde a su papel, entendí por qué Jack Nicholson (Sin analizar interpretación) me parecía un simple e inocente payaso.

Vale, el Joker de Tim Burton debía tener un toque especial, pero no me nieguen que parecía sacado de la colección Primavera-Verano de Ágatha Ruiz de la Prada.

En cuanto al aspecto interpretativo, Heath Ledger lo borda. Desde que era pequeño he estado leyendo comics, viendo series y películas de Batman y he de decir que con veinte añitos me acongojé al pensar en encontrarme a este supervillano por la calle. En “El Caballero Oscuro“, el álter ego de Bruce Wayne ha encontrado al fin a su verdadero antagonista, un Joker al nivel que se merece.

Ledger transmite al espectador un nerviosismo constante utilizando una sonora mueca con la boca desde su primera aparición que, personalmente, me sacó gratamente de quicio.

Porque ese es Joker, un personaje molesto tanto para héroes como para villanos. Un incordio, un ser que está/es tan loco como perspicaz, alejado de ser el hermano malvado de Ronald McDonalds (lo siento Jackie).

Álex.