Archive for the Cinema Category

Una Mente Maravillosa (A Beautiful Mind)

Posted in Cinema, Varios on septiembre 3, 2008 by M@Rí@

A Beautiful Mind es una espléndida obra cinematográfica ganadora de 4 Oscar de la Academia (mejor película, director, actriz de reparto y guión adaptado), dirigida por Ron Howard y producida por su fiel colaborador Brian Grazer.

En esta apasionante trama, el actor Russell Crowe interpreta de una forma magistral a John Nash, brillante matemático quien, al borde del reconocimiento internacional, se ve repentinamente implicado en una misteriosa conspiración. Ahora, sólo su dedicada esposa (Jennifer Connelly) puede ayudarle en su sobrecogedora historia de coraje, pasión y triunfo.

Una Mente Maravillosa ofrece la perspectiva de un genio que se descubre a sí mismo. Su enfermedad había quedado sepultada a lo largo del tiempo por la falta de contacto con la sociedad que le rodeaba. El personaje al que representa, John Nash, es real. Nació en 1928 y recibió el Premio Nobel de Economía en 1994 por sus aportaciones a la Teoría de Juegos y los procesos de negociación. Dicha teoría consiste en utilizar modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados juegos) y llevar a cabo procesos de decisión.

La interpretación de Russell Crowe resulta excelente, sacando a relucir al joven solitario con una enorme capacidad intelectual que fue el mismísimo Nash, así como con sus mismas dificultades para relacionarse.

El tema principal de tal éxito televisivo abarca la locura del protagonista y profundiza en sus emociones, su personalidad y el desarrollo de su vida.

Conclusión: es una película más cuyo actor principal está enfermo y se siente incomprendido pero se diferencia de las demás producciones gracias a la fuerza con la que entra en el corazón de los espectadores, conmueve, pone los pelos de punta e incluso hace llorar. Su mayor tesoro: el diálogo. Su arma letal: Russell Crowe.

M@Rí@

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Zohan: Licencia para Peinar

Posted in Cinema, Varios on septiembre 2, 2008 by M@Rí@

Surrealismo y humor sin límite son las características principales de esta película. El género Comedia ha resurgido con todo su esplendor de la mano del director Dennis Dugan y del actor Adam Sandler, quienes también han desarrollado otros filmes de la misma calaña, como son Happy Gilmore o Un papá genial.

Queda demostrado que no se puede esperar otra cosa de estos artistas que no sea la risa fácil, lo absurdo y el sin sentido, dosis muy agradable de recibir de vez en cuando entre la actual carrera por conseguir un cine excesivamente cargado de dos tendencias: terror o acción, acompañados de miles de efectos especiales cada vez más difíciles de asimilar.

Zohan llega a la gran pantalla para, básicamente, hacerte descojonarte. Lo mejor es que lo consigue. A medida que se desarrolla la trama vas encontrando nuevos motivos para reírte.

No falta el típico trasfondo tierno y con un objetivo que es el que permite llevar a cabo tal historia. Zohan es un antiterrorista israelí que, al cabo de múltiples éxitos, solo desea comenzar una nueva vida en la que poder cumplir su sueño: ser peluquero.

La cualidad más llamativa de esta obra es la cómica forma de ofrecer el conflicto palestino-israelí, ese que nos trae día tras día un sinfín de muertes. Pues bien, los actores se encargan de mostrar a las claras lo brutalmente necias que resultan unas luchas tras otras, el desprecio, el orgullo y, sobre todo, la cantidad de sangre que se ha derramado y que queda por derramar a causa de un problema entre personas que, al fin y al cabo, se encuentran puerta con puerta. Este aspecto es la parte humanitaria de la película, la que enseña algo sobre el mundo que nos rodea y lo ridiculiza gracias a la libertad cinematográfica.

Así pues, la nueva producción de Dennis Dugan ofrece un divertido espectáculo apto para todas las edades que merece la pena ver para, sobre todo, pasar un buen rato y, en un plano secundario, para conocer un poco más sobre el panorama bélico oriental.

M@Rí@

Acoso

Posted in Cinema, Varios on agosto 29, 2008 by M@Rí@

(Contiene Spoilers)

…sexual. Michael Douglas y Demi Moore. No tiene desperdicio.

Se trata de una obra de final predecible cuyo desarrollo va intrigando al espectador cada vez más a medida que transcurren los hechos.

Empieza con la clásica muestra de una familia feliz: padre, madre, hijo e hija, todos atractivos. Tom Sanders (Douglas) está a punto de conseguir un alto puesto profesional que los haría ricos. Naturalmente, surge el problema: Meredith Johnson (Moore). Tal nombre ya implica cierta influencia: apellido común y nombre de pila bonito y sensual. Todo concuerda con la imagen de una mujer explosiva, inteligente y con mucha labia.

Este bellezón se encargará de perturbar por completo la tranquila vida de Sanders, de forma que, además de quitarle la vicepresidencia, llegue a invitarle una copa y acabe maldiciéndolo por no meterle el pene donde debía. La escena provoca un gran interés y está muy bien situada en la película, ya que introduce enseguida, apenas al principio del filme, una situación de la que se quiere saber el desenlace, un aprieto para el protagonista que engancha y excita. La misma portada de la carátula ofrece sabiamente al público uno de los actos más calientes de ese momento pasional.

Siguiente paso: manipulación, extorsión y chantaje. Meredith le acusa de acoso sexual cuando, claramente, ella ha sido la cerda, porque no merece otro calificativo. Comienza una serie de pasos en busca de la demostración de la verdad en la que se mezclan reuniones, abogados defensores, la mujer de Sanders (Caroline Goodall)…

Su esposa, dicho sea de paso, es una persona algo complicada de definir. No sabría decir si es de personalidad típica o atípica. Se caracteriza por un apoyo incondicional hacia el marido, por encima de la mini-felación que le hizo Meredith. Una gran mujer…

En la primera reunión, en la que se cuentan las versiones de lo sucedido, de la escena candente, la abogada de Sanders ya deja en cierto modo en ridículo a la farsante señorita Johnson, aludiendo inteligentemente a la botella que tomaron, la cual no se vendía en un radio de 800 kilómetros y demostraba que ella lo tenía preparado, por lo que no se trató de un encuentro espontáneo.

Se suceden unas pocas asambleas entre las que se descubren encerronas, trampas para dejar de incompetente al protagonista, pero este las va superando gracias a la recuperación de archivos. Vídeos, grabaciones… Los sistemas informáticos toman relevancia en esta obra. Se aprecia la fascinación por la realidad virtual, a través de la cual entras en otro mundo con sus tres correspondientes dimensiones, pasas tú mismo la información con las manos… Sorprendente.

Evidentemente, Meredith Johnson acaba humillada públicamente y aún así se impone ante Sanders (que, por cierto, es su ex-novio de hacía a saber cuánto) diciéndole que ella había ganado, que le había engañado y le habían ofrecido ya varios altos cargos. Sanders responde con un simple: “quizás sea yo el que te tendió la trampa”. O algo parecido. Zas, en toda la boca.

M@Rí@

Marnie, la ladrona (Alfred Hitckcock)

Posted in Cinema on agosto 21, 2008 by M@Rí@


Lo reconozco, soy un principiante y todavía no he visto todas las películas que me gustaría. Me quedan muchas de Hitchcock que ver y para seguir con mi “instrucción” ayer me vi Marnie, la Ladrona.

En esta ocasión se nos presenta a un Hitchcock interesado de nuevo por el (desfasado?) psicoánalisis, con unos actores que no son los suyos y llevándolo todo a buen puerto con su saber hacer. A buen puerto porque el rodaje según he leido fue bastante accidentado; para el papel de Marnie tenían contratada a Grace Kelly, actriz fetiche del director, pero por el alto cargo que esta ocupaba (o iba a ocupar, no sé) no pudo hacer el papel y se lo tuvo que dejar a la actriz de los pájaros. Sin embargo más que a Grace Kelly yo echo en falta a un buen Cary Grant que cubra el puesto de Sean Connery, y precisamente creo que a Hitchcock le pasó lo mismo durante el rodaje: que no se sintió cómodo con los actores principales y que por eso no convirtió Marnie, la Ladrona en un clásico.

A esta sernsación también tenemos que unir el hecho de que el material con el que trabaja Hitchcock es un regularcillo: un Sean Connery riquito saca de su trauma a una (desagradable) Tippi Hedren con unos simplísimos trucos de psicoanalista de manual. Si este material lo hubiera tocado (casi) cualquier otro director se habría convertido en un panfleto aburrido y anticuado, pero señores, hablamos de Hitchcock.

El buen saber hacer del director dota de mucha coherencia al guión y ofrece una buena tanda de madres obsesivas, cierta sexualidad ecubierta y ese humor tan sutil que destila en muchas ocasiones.

Es inevitable comparar la película que nos ocupa con Recuerda, donde también se toca el tema del psicoanálisis pero desde un punto de vista mucho más inocente. Mientras que en Recuerda es Gregory Peck quien está amnésico e Ingrid Bergman llevada por el amor le ayuda; en Marnie hablamos de la chica amnésica que se ve ayudada contra su voluntad por un hombre que está obsesionado por ella y por su sexualidad más que ayudarla por amor.

En fin, Marnie la Ladrona no es un gran clásico de Hitchcock, pero sí una película remarcable fuera y dentro de su filmografía a pesar de que haya podido quedar un poco desfasada por el tema del psicoanálisis y tal.

Puntuación: ****

LTP.

Heath Ledger: ¿El mejor Joker?

Posted in Cinema, Varios on agosto 18, 2008 by Overseer

El redactor de este post no tiene la menor duda de ello, el mejor.

Este es un artículo de opinión y, como tal, la voy a expresar en función de mi admiración por el mundo del comic y los superhéroes y no me voy a dejar influenciar por la corriente mitificadora del malogrado Heath Ledger que, independientemente de su papel en films como “Destino de Caballero” o “Brokeback Mountain” (alabados por la crítica), nunca ha sido un actor muy seguido por este que os escribe.

Bien, empecemos por los aspectos externos a la interpretación. ¿Qué despiadado psicópata pasaría tres horas al día maquillándose, perfilándose ojos y labios justo antes de sembrar el terror en la ciudad de Gotham?

Cuando poco después de empezar “The Dark Knight” vi la imagen de ese imponente criminal con cicatrices, maquillaje esparcido por toda la cara y con un vestuario acorde a su papel, entendí por qué Jack Nicholson (Sin analizar interpretación) me parecía un simple e inocente payaso.

Vale, el Joker de Tim Burton debía tener un toque especial, pero no me nieguen que parecía sacado de la colección Primavera-Verano de Ágatha Ruiz de la Prada.

En cuanto al aspecto interpretativo, Heath Ledger lo borda. Desde que era pequeño he estado leyendo comics, viendo series y películas de Batman y he de decir que con veinte añitos me acongojé al pensar en encontrarme a este supervillano por la calle. En “El Caballero Oscuro“, el álter ego de Bruce Wayne ha encontrado al fin a su verdadero antagonista, un Joker al nivel que se merece.

Ledger transmite al espectador un nerviosismo constante utilizando una sonora mueca con la boca desde su primera aparición que, personalmente, me sacó gratamente de quicio.

Porque ese es Joker, un personaje molesto tanto para héroes como para villanos. Un incordio, un ser que está/es tan loco como perspicaz, alejado de ser el hermano malvado de Ronald McDonalds (lo siento Jackie).

Álex.

Más extraño que la ficción

Posted in Cinema on enero 30, 2007 by arld101

Tras un exámen cabrón y muchas horas de memorizar pequeños datos entre inútiles y curiosos, uno se siente algo vacio, cansado. Exhausto. Hasta los cojones, quiero decir. Y nada mejor que una escapada al cine para eludir preocupaciones y evadirse de la realidad. Ya puestos a ello, me dije, alguna película sencilla, una cinta que no requiera sesudo análisis y permitiese relegar a un negligente olvido todo lo visto tras engullirlo con mayor o menor agrado. Una comedia de consumo rápido, un romance idiota, algo pretendidamente original o una americanada (en el mal sentido de la palabra) que reuniese todo lo anterior. Así que elegí la peli esa de Will Ferrel.

Stranger than Fictión.

De lo que no caí en la cuenta es de que el director de la cinta no es un don nadie, o al menos no desde que realizó “Monster’s Ball” o dirigió a Jhonny Deep en “Descubriendo nunca jamás” y es que Marc Foster puede ser algo novato (4 o 5 películas) pero sabe lo que hace el calvo este, o al menos así a mi me lo parece y consiguió dar completamente la vuelta a un filme del que no esperaba gran cosa.

Bien, el argumento de la película es difícilmente resumible sin evitar los spoilers o destriparla completamente, pero básicamente consiste en un sutil, divertido y surrealista juego literario. El inteligente y logrado guión de Zach Helm comienza mostrando la vida de un aburridísimo inspector de Hacienda, Will Ferrel, al que, de repente, su vida le es narrada, paso a paso por una extraña voz femenina. Solo el la escucha, únicamente narra sus actos y además, lo hace en tercera persona, objetiva, precisa y escalofriantemente omniscente. Lo sabe todo, el número de veces que se cepilla los dientes, los pasos que cuenta hasta llegar al autobús, hasta los descuidados pensamientos que tiene mientras archiva los expedientes en su trabajo entre cifras, números e informes urgentes, en esa clase de oficinas donde un despacho son tres paredes de cartón y todos los cuellos van atados por algo más que una corbata. Le confunde, asusta y compunge como cuenta cada acto que realiza, como relata la atracción repentina que siente por una pastelera anarcosindicalista (juas) encarnada por una encantadora Maggie Gyllenhaal, y continua detallando cada acto común de su vida hasta que de repente, hace una declaración aterrorizadora al hilo de su discurso: “No sospecha que este acto tan sencillo significará su muerte inminente”.

La cinta tras este extraño comienzo va conformando una situación irreal, mágica, atractiva, traspasando los planos, alterando las estructuras usuales en un juego literario. Y me recuerda gratamente a aquel fragmento de la novela (o nivola) de Unamuno: Niebla, en la que el autor mantenia una conversación con su propio personaje, Augusto Pérez. De la misma manera, el personaje de Ferrel, Harold Crick es narrado por una escritora, que redacta su novela (Emma Thompson).

Harold Crick, naturalmente, llegado a ese punto en el que se empieza a jugar con su vida se piensa majareta y busca ayuda acudiendo a un psicólogo que le dice que probablemente es esquizofrénico y más tarde, sospechando que puede estar inmerso en algún tipo de cuento o narración de algún tipo va a ver a un especialista en “teoria literaria” llamado Jules Hilbert (Dustin Hoffman). Jules es un intelectual bastante peculiar, catedrático, conferenciante, escritor y socorrista de la piscina de la universidad que se interesa por el caso de Harold investigando las cualidades del relato de su vida a partir del momento en él que comenzó a escuchar la voz, dilucidando entre otras cosas si es un drama o una comedia.

Con un guión así, es terríblemente fácil caer en lo pedante o en lo facilón, componer algo recargadísimo (esa voz interior con su vocabulario culto) o una comedia romántica de medio pelo (la relación de Will Ferrel con Maggie Gyllenhaal es muy bonita pero no se la cree ni el chico del sonido) y sin embargo Marc Foster consigue mantenerse en un estado completamente distinto, dotando a la película de una doble perspectiva de la que va saltando a retazos en el momento preciso, mostrando un montaje genialmente pensado en el que sin hacer perder el interés en absoluto cambia de perspectiva únicamente en el momento justo, encajando cada pieza del montaje paralelo con sobriedad y eficiencia , no como un complejo cubo de Rubick al estilo de la ópera prima de Nolan, Memento, o uno de esos puzzles corales de Gonzalez Iñárritu con su “triologia del dolor”, sino, sin alterar el tiempo, sin engañar o despistar o confundir al espectador, sin más intención que añadir algo a esa fracción de la película introduce las secuencias, enhebra las escenas y regala esta fantástica cinta.

Yo no se que coño le habran visto a Will Ferrel. Primero Woody Allen con Melinda & Melinda le dio algo de dignidad que perdió irremisiblemente en aquel remake de Embrujadas junto a Nicole Kidman, más tarde toda una serie de peliculillas ejem… de dudosa calidad aún como comedias, como aquella sobre la NASCAR de ridículo título. Y cuando creia que este actor ya solo le hacia gracia a los americanos, que a mi no me iba a decir nada, lo saca este director y me deja angustiado, mmm a ver si va a valer para algo el tipo este.

Como punto negativo (muy negativo) está el final, a mi parecer tremendamente cobarde y tópico, predecible ATENCIÓN: quien no haya visto la película y odie saber el final de novelas y películas, que no siga leyendo, debe terminar el artículo aqui, spoiler de los gordos.

Bien, legado el momento de finalizar la película vamos descubriendo que esa prestigiosa autora solo escribe dramas. Dramas preciosos, pero que finalizan siempre con la irónica y poética muerte del protagonista. Ella por supuesto ajena al infierno psicológico que vive el señor Crick se debate junto a su ayudante (impuesta por la editorial) sobre como matarlo, visitando hospitales puentes con problemas de tráfico y demás turismo inspirador. Paralelamente, Harold Crick descubre que efectivamente es el personaje de una novela, quien es su autora y que probablemente lo vaya a matar, de manera que contacta con ella desesperadamente, dándose el surrealista encuentro entre autor y personaje ya mencionado antes.

Tras hacerse con un ejemplar completo de la novela, Harold se lo entrega al crítico, Hilbert, que lo lee de un tirón, maravillándose de lo que el considera la novela maestra de la autora. Y cuando habla con Harold poco más o menos le convence de que se muera. De que esta autora jamás ha creado algo tan perfecto, y que debe entregar su vida en pos de esa novela.
Esta exhortación a la muerte por amor al arte, y sobre todo la resignada y fascinante aceptación de Harlod a morir tras leer el libro y reconocer, que merece la pena morir en pos de la literatura… Me parecia un final contundente, desgarrador. Incómodo para el espectador, capaz de conmover, de asombrar y de generar sentimientos más o menos profundos e interesantes, un final poético y trascendente.

Pero no, la peli es americana, la autora no lo mata, cambia el libro y el tio vive feliz y contento muchos años tirándose a Maggie Gyllenhaal, aquí se acaba la historia. Chim-púm, punto pelota.
Hay dias en que agradezco haber nacido aqui. En el culo de Europa, pero Europa al fin y al cabo.

Capturing the Friedman´s

Posted in Cinema on enero 24, 2007 by luckylucas

Un año después de que el documentalista más famoso llegara a plantear un vuelco en las elecciones con un estilo zarapastroso, un mensaje directo (casi agresivo) y poca obejtividad en Fahrenheit 9/11 llegó a nuestras carteleras en un plano más discreto Capturing the Friedman´s; un documental con una brillantez formal y una imaginación mucho mayor que el-último-gran-pelotazo en cuanto a documentales se refiere.

Capturing the Friedman´s parece que toma prestada la teoría de Hitchcock por la que el sujeto/objeto desencadenante de la acción es solo una mera excusa para expresar unos sentimientos (o teorías) mucho más interesantes. Sobre el papel la obra de Andrew Jarecki recupera una historia que “conmocionó” EEUU a finales de los años 80: el descubrimiento de que un padre de familia y profesor, Arnold Friedman y su hijo mayor Jesse Friedman habían estado abusando sexualmente de unos menores en la clase de informática que impartían por las tardes. En el fondo se muestra la putrefacta descomposición de una familia noqueada por un golpe que, aunque solo hubiera sido una acusación sin fundamento, arruinaría al común de los mortales.

El caso es idóneo, porque todo el proceso de descomposición está grabado por el hijo de Arnold Friedman en videos caseros de la época del proceso judicial, en un acto macabro que demuestra lo desequilibrada que estaba la familia en algunos sentidos. La madre se muestra escéptica ante la acusación y los hermanos y el padre la excluyen e ignoran, una situación que nada más que va a aumentar la locura y las discusiones en el seno de la familia. Finalmente son condenados y el padre, no pudiendo aceptar la situación (conducido a un callejón sin salida por la falta de apoyo entre la familia), se suicida en la cárcel; Jesse Friedman sin embargo es grabado saliendo de la cárcel 13 años después.

En cuanto a la dimensión del discurso se puede decir sin tapujos que Andrew Jarecki le da mil vueltas a Michael Moore, no solo porque mantiene la elegancia, la sutileza y el saboir faire como director en todo momento, sino también porque consigue hacer universal y atemporal un hecho puntual de la historia de América (y esto es de lo más importante), cosa que “el gordito” ni intuye en sus anteriores documentales, ambos superfluos y caducos.

No sé si Capturing the Friedman´s logrará hacerse un hueco en la historia del documental, si no lo hace tendremos la prueba de que la historia nunca fue justa con los discretos. Desde mi punto de vista, este documental se merece el puesto desde ya.

Un saludo después de tanto tiempo.

Puntuación: **** 1/2

LTP.